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Del oro en polvo al Túnel del Toyo: la historia detrás de la vía al mar de Antioquia

Una carta inédita de 1926 que certifica oro en polvo para abrir las montañas revelará el origen de la primera colecta vial del departamento.

Fotos: Cortesía de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia

Fotos: Cortesía de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia

Antioquia celebrar este 20 de julio los 216 años de la Independencia de Colombia. Los actos institucionales tendrán como eje simbólico central la figura de Gonzalo Mejía Trujillo, reconocido promotor del desarrollo comercial e industrial andino durante la primera mitad del siglo XX. Los homenajes y actividades se concentrarán en las estructuras del megaproyecto de la Nueva Vía al Mar, obra de infraestructura vial que actualmente lleva su nombre oficial y que busca conectar de forma directa los centros urbanos del departamento con el Urabá.


La pieza central de la conmemoración civil será la exposición pública de un documento epistolar original, datado del 15 de octubre de 1926 y firmado por el propio empresario. La carta describe la recepción de un paquete de oro en polvo con 250 castellanos —unidad de medida minera de la época— remitido por la Junta de Juventud Antioqueña Colombianista de Condoto para cofinanciar el trazado inicial de la vía.


Este manuscrito histórico, custodiado durante un siglo por entidades culturales, operará durante la jornada patria como el testimonio físico que documenta la primera manifestación de solidaridad comunitaria, o "recolecta", organizada por los ciudadanos para abrir el paso vehicular a través de la Cordillera Occidental.


El constructor de aeropuertos, aerolíneas y salas de cine

Nacido en la ciudad de Medellín en el año 1884, la trayectoria de Gonzalo Mejía estuvo definida por la asimilación de modelos logísticos e industriales observados durante sus viajes por Europa y Estados Unidos entre los 20 y los 24 años de edad. A su regreso en 1908, enfocó sus esfuerzos económicos en la superación del aislamiento geográfico de la región. De acuerdo con las fuentes documentales del Banco de la República y la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia, Mejía fue pionero absoluto de la aviación comercial del continente al fundar, en sociedad con Guillermo Echavarría Misas, la Compañía Colombiana de Navegación Aérea, empresa activa entre 1920 y 1932 que inauguró el servicio de correo aéreo en América Latina.


Fotos: Cortesía de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia


Posteriormente, lideró la constitución de la aerolínea Urabá Medellín Central Airways (UMCA), valiéndose de aviones anfibios Sikorsky S-38 capaces de aterrizar en las pistas de tierra de Medellín y acuatizar de forma directa en las aguas del golfo de Urabá. Esta gestión en el transporte de pasajeros determinó su designación como el primer gerente de la aerolínea Avianca. Su participación en la estructuración urbana de la capital antioqueña incluyó el reconocimiento a caballo de los cerros Pan de Azúcar y el Alto de las Palmas para definir la ubicación del antiguo Campo de Aviación Las Playas, actual Aeropuerto Olaya Herrera, además de impulsar la modernización artística regional mediante la fundación de la Compañía Filmadora de Medellín, la creación de Cine Colombia y la edificación del Teatro Junín.


La vía al mar de Antioquia: el juramento de 1926 y la conquista física del Urabá

El propósito que ocupó los últimos treinta años de su vida pública fue la consolidación de una ruta transitable hacia el mar Caribe. El 22 de marzo de 1926, la Asamblea Departamental de Antioquia aprobó las ordenanzas presupuestales que dieron vida jurídica a la empresa constructora de la Carretera al Mar, delegando la gerencia general en Mejía Trujillo. El inicio físico de los trabajos se dio formalmente el 1 de junio de ese mismo año a las 9:00 a. m. en Medellín, mediante una ceremonia civil que incluyó el "primer barreteo" de las rocas y un discurso de apertura donde el dirigente exigió un juramento público a los asistentes para no detener las obras bajo la premisa de considerar deshonrada a la región si no se coronaba la vía.


Los obstáculos de ingeniería, el escepticismo técnico y las limitaciones de las finanzas estatales obligaron al empresario a convocar de manera recurrente el apoyo económico de comerciantes y familias campesinas, quienes donaban recursos o joyas para pagar los jornales de los obreros para cumplir el sueño de construir la vía al mar de Antioquia.


El 28 de enero de 1955, un año antes de su fallecimiento, se inauguró el primer tramo funcional de la carretera pavimentada entre Medellín y Turbo. En la actualidad, el tramo complementario estructurado bajo el nombre de Túnel del Toyo busca subsanar los puntos críticos de conexión remanentes, uniendo el legado histórico de la primera colecta popular con los estándares de competitividad logística exigidos por los futuros puertos del departamento de Antioquia.


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