Colombianos viajaron hasta la Antártida en busca de una señal que podría revelar pistas sobre el origen del universo
El radiotelescopio colombiano fue probado en la Antártida, lejos de interferencias humanas. Conoce qué buscan los científicos, lee la nota.

Investigadores colombianos instalaron y probaron en la Antártida un radiotelescopio desarrollado para buscar la débil señal de 21 centímetros asociada al universo primitivo. Foto: Proyecto Cantar- UdeA
Un radiotelescopio colombiano llevó a un grupo de investigadores nacionales hasta uno de los lugares más extremos del planeta con una misión particular: avanzar en la búsqueda de una señal capaz de aportar pistas sobre las primeras etapas del cosmos.
Científicos de la Universidad de Antioquia, la Universidad Industrial de Santander y la Universidad Ecci desarrollaron una antena y herramientas de análisis propias para estudiar la llamada señal de 21 centímetros, relacionada con el hidrógeno primordial y considerada fundamental para investigar el origen del universo.
La iniciativa hace parte del proyecto Cantar, Telescopio Antártico Colombiano para la Absorción de 21 cm durante la Reionización, liderado por Germán Chaparro Molano.
Además de construir su propia instrumentación, el equipo colombiano revisó los resultados de un experimento internacional que en 2018 aseguró haber encontrado indicios del llamado Amanecer Cósmico, la época en la que comenzaron a encenderse las primeras estrellas y galaxias.
Una señal que abrió un debate entre científicos
La investigación colombiana se concentró también en determinar si aquella detección anunciada por el proyecto Edges podía sostenerse estadísticamente. De acuerdo con la Universidad de Antioquia, los investigadores utilizaron herramientas de inferencia bayesiana y validación predictiva para comparar diferentes escenarios y encontraron que los registros observados también podrían explicarse por efectos producidos por los propios instrumentos.

El estudio, publicado en The Astrophysical Journal, concluyó que después de corregir esos efectos “no queda evidencia estadísticamente significativa” de la absorción reportada inicialmente. Esto no significa que el experimento de 2018 haya sido demostrado como falso. Los investigadores señalan que la evidencia disponible no resulta suficientemente consistente para afirmar que aquella característica corresponda realmente a la señal cosmológica buscada.
El trabajo incluyó, además, el desarrollo de programas capaces de acelerar el procesamiento de información: Michelle Mora, integrante del proyecto, logró reducir algunos análisis de doce horas a aproximadamente treinta minutos, facilitando la evaluación de miles de escenarios físicos.
El radiotelescopio colombiano que fue llevado a la Antártida
Para obtener nuevas mediciones, el equipo decidió construir un radiotelescopio colombiano compacto, liviano y desmontable, pensado especialmente para trasladarlo al Polo Sur.
La antena mide cerca de 1,25 metros de altura y sus creadores utilizaron algoritmos de optimización computacional para captar débiles ondas procedentes del universo primitivo. Los investigadores eligieron la Antártida porque allí existen zonas con muy poca contaminación electromagnética: no hay redes eléctricas, estaciones comerciales de radio ni señales de teléfonos móviles que interfieran con las frecuencias estudiadas.
Entre diciembre de 2024 y enero de 2025, los investigadores probaron los equipos cerca de la base chilena Bernardo O'Higgins. También realizaron pruebas en el glaciar Unión, ubicado dentro del Círculo Polar Antártico.
Cantar todavía no ha detectado de forma concluyente la señal de 21 centímetros. Sin embargo, las expediciones permitieron evaluar el comportamiento de las antenas y estudiar uno de los ambientes radioeléctricos más limpios del mundo. Además, ayudaron a fortalecer las herramientas utilizadas en esta búsqueda.
Según Germán Chaparro, ningún equipo ha logrado aún una detección concluyente. Por eso, continúa la carrera científica para encontrar esta huella del origen del universo.