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¿Asustan en la hacienda Fizebad? Esto cuenta una empleada que lleva más de 30 años trabajando en el lugar

El programa No es Cuento de Teleantioquia visitó esta hacienda del siglo XIX y lo que encontró va más allá de la historia.

Mira este capítulo de "No es Cuento" en nuestro canal de Youtube. Fotos: Teleantioquia

Mira este capítulo de "No es Cuento" en nuestro canal de Youtube. Fotos: Teleantioquia

El programa No es Cuento de Teleantioquia, que recorre los mitos, leyendas y sucesos paranormales que solo ocurren en Antioquia, llegó hasta la hacienda Fizebad en El Retiro para descubrir qué se esconde detrás de sus paredes de casi 200 años.


Lo que encontró fue algo que en la región ya es parte de la tradición oral: los relatos de quienes trabajan allí y que, con los años, se han convertido en parte del encanto y la historia del lugar.


Los mitos que rodean a Fizebad desde hace décadas:


Una de las empleadas de la hacienda, con más de 32 años trabajando allí, compartió algunas de las anécdotas que forman parte del folclor de Fizebad. Contó que cuando llegó a trabajar, de noche y en medio del silencio, sentía murmullos y conversaciones que no tenían explicación clara. Como ella misma reconoció, son experiencias que no sabe bien cómo interpretar, pero que con el tiempo se convirtieron en parte de su rutina en el lugar.


Entre los relatos más repetidos por empleados, está el de un niño que supuestamente aparece corriendo por los corredores. Un trabajador ya pensionado contaba que la primera vez que creyó verlo se asustó, pero que con el tiempo simplemente lo incorporó a su día a día en la hacienda, como una de esas historias que todo lugar con siglos de historia termina acumulando.


La dama elegante: la leyenda más famosa del lugar:

La presencia que más aparece en los relatos es la de una dama elegante caminando por los corredores, que muchos asocian con doña Sotera Lorenzana, la propietaria original de la hacienda en el siglo XIX. Más que miedo, los empleados describen esta figura con familiaridad y respeto. Una de ellas contó que cuando siente algo inusual, simplemente va al oratorio de la hacienda y reza. "Ella sigue siendo la dueña de todo este territorio", dijo, en tono de cariño.


Lo cierto es que estos relatos, propios de la rica tradición oral del Oriente antioqueño, son parte del patrimonio cultural e histórico de Fizebad, hoy un club campestre, que combina la belleza de sus instalaciones con una historia de casi 200 años. Una historia que, entre mitos y leyendas, sigue atrayendo a quienes quieren conocer de cerca uno de los lugares más singulares de El Retiro, Antioquia.


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