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Dictadura, muerte y presuntos actos de corrupción: el polémico Mundial de 1978 organizado por Argentina

El Mundial de 1978 donde Argentina fue anfitrión y se proclamó campeón, estuvo marcado por una violenta dictadura camuflada en el fútbol.

La dictadura de Jorge Videla durante el Mundial de 1978 dejó cientos de muertos en Argentina. Tomado de AP y AFP.

La dictadura de Jorge Videla durante el Mundial de 1978 dejó cientos de muertos en Argentina. Tomado de AP y AFP.

Argentina, cuna del tango, es una de las naciones más futboleras por excelencia de todo el planeta. El país de Maradona y Messi, ese que ha ganado tres Copas del Mundo, supo ser anfitrión del Mundial en 1978. Paralelo a los goles, partidos memorables y grandes jugadores, la nación sudamericana atravesaba una profunda crisis socio-política que costó la vida de cientos de sus ciudadanos.


La Copa del Mundo de 1978 se celebró del 1 al 25 de junio durante el invierno argentino. 16 selecciones participaron del certamen, coronándose campeón el equipo anfitrión que venció en la final a la difícil selección de Países Bajos (Holanda en ese entonces).



Aquel primer título conquistado por Argentina representó una inmensa alegría, e incluso un desahogo para su gente. Teniendo en cuenta el contexto que atravesaba el país, esa Copa del Mundo nunca debió jugarse, a tal punto que algunas selecciones clasificadas manifestaron su preocupación por los actos del gobierno argentino.


El Mundial de 1978 bajo la sombra de Jorge Rafael Videla

Entre 1976 y 1981 fungió como presidente de Argentina el militar Jorge Rafael Videla, aunque su mandato se caracterizó por ser una dictadura, lejos de ser un gobierno democrático. El dirigente no influyó directamente en la solicitud de la sede del torneo, pero fue estratégico en lo que significa ser anfitrión de este magno evento deportivo.


La cita orbital era la distracción perfecta para que propios y visitantes centraran la atención en el fútbol, a la par que muchas personas eran torturadas y asesinadas por el régimen. Para dimensionar la barbarie del gobierno Videla, en el primer año de mandato la Amnistía Internacional identificó 365 personas desaparecidas.


En un hecho totalmente desgarrador, cerca al Estadio Monumental de Buenos Aires, donde se jugaron varios partidos incluyendo la final, se encontraba la Escuela de Mecánica de la Armada. Allí, el ejército de Videla montó un centro clandestino de detención sanguinario, perpetrando secuestros, torturas y asesinatos a sus presos políticos.


Los actos violentos tuvieron repercusión a nivel mundial. Organizaciones de derechos humanos solicitaron cambio de sede para Brasil, la prensa francesa aseguró que el mundo del fútbol se honraría si su selección no se presentara al certamen y Holanda no viajó con varios de sus referentes, como Johan Cruyff.


Jorge Videla, dictador de Argentina entre 1976 y 1981. Tomado de AFP.
Jorge Videla, dictador de Argentina entre 1976 y 1981. Tomado de AFP.


Independiente de los charcos de sangre, el intento de secuestro al técnico francés Michel Hidalgo y la explosión de un carro bomba donde había sido montado el centro de prensa, el balón rodó. No obstante, las atrocidades de Jorge Videla no fueron lo único polémico del Mundial de 1978.


Un extraño formato y el posible amaño entre Argentina y Perú

El certamen tuvo la particularidad que no contó con instancias de eliminación directa posterior a la fase de grupos, en su lugar se organizaron dos cuadrangulares semifinales y quienes culminaron primeros clasificaron la final. Países Bajos lideró categóricamente el Grupo A, pero el Grupo B tuvo una definición pareja y abierta a las suposiciones.


Argentina y Brasil llegaron a la última fecha con tres puntos, pero los brasileños tenían un gol más en la diferencia. Lo lógico era que ambos jugarán el partido a la misma hora, pero la organización programó primero el encuentro entre Brasil y Polonia.


Brasil ganó 3-1, lo que obligaba a los argentinos, quienes ya conocían el resultado, a superar por más de cuatro goles de diferencia a Perú. Los locales se terminaron imponiendo 6-0, con una actuación completamente dudosa del arquero peruano Ramón Quiroga, quien apropósito era nacido en Argentina.


Hasta el día de hoy existen las dudas sobre un posible acuerdo con Quiroga para que su rendimiento fuera bajo en el trascendental encuentro. El arquero escribió una extensa carta dando su versión en su regreso a Lima y algunos de sus compañeros de la selección denunciaron posibles amaños con los argentinos, aunque nunca hubo un veredicto oficial que comprobara los hechos.


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