La épica historia del futbolista de esta selección que detuvo una guerra civil en su país
El máximo referente de Costa de Marfil, Didier Drogba, pasó a la historia al ser el futbolista que puso fin a la guerra civil de su país.

La guerra civil en Costa de Marfil finalizó en el año 2007. Tomado de Kodro Magazine y FIFA.
Las grandes figuras del deporte siempre serán recordadas por las gestas concebidas durante su trayectoria, sin embargo, en un acontecimiento sin precedentes un jugador dejó un legado inmenso fuera de las canchas. Didier Drogba, máximo referente de Costa de Marfil, pasó a la historia al convertirse en el futbolista que detuvo una guerra civil en su país.
Drogba tuvo una exitosa carrera en clubes de diferentes países, repleta de títulos, reconocimientos individuales y sobre todo muchos goles. El delantero, que se consagró como leyenda absoluta del Chelsea, también dejó una huella importante en su selección, con la cual disputó tres Copas del Mundo.
Pero más allá de la gloria deportiva, sus valores humanos fueron los que realmente lo llevaron a ganarse el corazón de los marfileños y el respeto del mundo entero por una gesta que pocos se atreverían a realizar.
Didier Drogba, el futbolista que puso fin a la guerra civil en Costa de Marfil
En 2002 el país africano se sumergió en una sangrienta guerra civil tras un intento de golpe de estado. La muerte, la zozobra y el miedo se apoderaron de la población, principalmente en la ciudad de Bouaké, la más afectada por el conflicto.
En aquel entonces la selección de Costa de Marfil se jugaba la posibilidad de asistir por primera vez a la Copa del Mundo. Para conseguir la clasificación los ‘elefantes’ derrotaron 3-1 a Sudán el 8 de octubre de 2005, una victoria que significó una gran alegría en medio del conflicto para el pueblo marfileño. Drogba era consciente de la magnitud de lo sucedido, así que aprovechó el momento de júbilo para aclamar su pedido de paz.
Recién terminado el encuentro, el goleador le envió un mensaje contundente al país: “ya vieron hoy que todo Costa de Marfil puede vivir en comunidad y puede jugar en conjunto con un mismo objetivo: clasificar al Mundial. Les habíamos prometido que esta fiesta iba a reunir al pueblo. Hoy les pedimos de rodillas que se perdonen los unos a los otros. Por favor, dejen sus armas y organicen unas elecciones libres que todo saldrá mejor. Queremos divertirnos, suelten sus fusiles".
El partido de la paz
Esas palabras impactaron directamente a quienes lideraban el conflicto, poniendo en marcha las acciones para frenar la guerra. Un año más tarde recibió el premio al mejor jugador de África, siendo invitado por el propio gobierno de Costa de Marfil para celebrar su reconocimiento.
En la reunión, Drogba le solicitó al presidente viajar a la ciudad de Bouaké para ofrecer el premio en signo de unidad y paz. Tras la autorización del gobernante, el capitán de la selección viajó hasta dicha población donde fue recibido como un héroe nacional.
Instalado en la ciudad, Didier se reunió directamente con el líder de los rebeldes y acordaron disputar allí el partido de las Eliminatorias ante Madagascar rumbo a la Copa de África 2008. Posteriormente, el artillero logró juntar a los líderes de ambos bandos comprometiéndose frente a las cámaras en poner cese a la guerra. En el 2007 se anunció el alto al fuego y el país empezó a ser dirigido por un solo gobierno.
Costa de Marfil regresó al Mundial
Los ‘elefantes’ volvieron a la cita orbital tras 12 años de ausencia tras su última participación en Brasil 2014, justamente con Drogba en sus filas. Lograron liderar el Grupo F de las Eliminatorias africanas asegurando su presencia por cuarta ocasión en la historia del certamen.
Costa de Marfil competirá en el Grupo E junto a Alemania, Ecuador y Curazao, donde buscarán superar por primera vez la fase de grupos.