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Vereda Los Toros: territorio olvidado por el Estado y disputado a sangre y fuego por ilegales

La vereda Los Toros, de Amalfi, que hace parte del cañón del río Porce, es una zona estratégica para grupos armados ilegales.

En la vereda Los Toros, de Amalfi, hay grandes extensiones de plantas de hoja de coca.

En la vereda Los Toros, de Amalfi, hay grandes extensiones de plantas de hoja de coca.

La vereda Los Toros, de Amalfi, donde ocurrió este 21 de agosto el ataque que dejó 13 policías asesinados, es una zona de alta montaña ubicada en límites entre ese municipio, Zaragoza y Anorí.


Es un territorio estratégico no solo como corredor de movilidad a través de trochas y del río Porce, sino por rentas criminales que son disputadas por disidencias de las Farc, Eln y Clan del Golfo. Por eso hay permanentemente enfrentamientos entre estas estructuras.



Los Toros está ubicada en límites entre las subregiones del Nordeste y del Bajo Cauca antioqueño. Es un territorio apartado de cascos urbanos. Llegar desde el casco urbano de Amalfi toma 5 horas en vehículo y 3 más a caballo.


Allí durante este año ha habido enfrentamientos constantes entre el frente 36 de las disidencias y el Clan del Golfo. Las balas han generado zozobra, desplazamiento y confinamiento entre los habitantes.


"Hay intereses económicos estratégicos de grupos armados ilegales. La población, que no tiene más alternativas económicas, está fluctuando entre los cultivos de cocaína y la minería ilegal. Ambas actividades, como son ilegales, necesariamente cuentan con la regulación de actores armados y no de agentes estatales. Entonces, la protección violenta que generan los actores armados refleja cuál es el interés de mantener a la Fuerza Pública alejada de estos territorios cocaleros y mineros", explicó Carlos Zapata, presidente del Instituto Popular de Capacitación (IPC).


Disputa a sangre y fuego en la vereda Los Toros de Amalfi

Los Toros hace parte de una zona denominada como El Cañón del río Porce, que durante años ha tenido presencia principalmente de grupos guerrilleros. Sin embargo, la entrada de un nuevo actor delincuencial en los últimos años, el Clan del Golfo, ha desatado una disputa a sangre y fuego.


El pasado mes de junio el secretario de Seguridad de Antioquia, general (r) Luis Eduardo Martínez, envió un oficio al ministro de Defensa, Pedro Sánchez. Lo hizo para solicitar "presencia del Ejército, del Estado y refuerzo del pie de fuerza".


En el documento, indicó que era "indispensable que esta presencia no se limite a patrullajes ocasionales, sino que se estructure un plan operativo sostenido, con base en inteligencia y conocimiento territorial. Debe contemplar puestos de control estratégicos, operaciones de vigilancia permanente y mecanismos efectivos de reacción ante posibles eventos de violencia armada, desapariciones o desplazamientos".


El 2 de junio anterior, al casco urbano de Amalfi llevaron 3 cadáveres provenientes de Los Toros. Según las autoridades, eran miembros de organizaciones delincuenciales asesinados en combates entre ilegales.


Sobre ese crítico panorama, el presidente del IPC indicó: "En estos territorios tan alejados de los cascos urbanos, realmente el Estado los sigue dejando abandonados y están a merced de los grupos armados ilegales. El Estado llega hasta donde termina la frontera agrícola, de ahí para allá no hay más autoridad; esto es un problema de este y de otros gobiernos".


Cuatro meses después, 13 policías fueron blanco de los terroristas


La presencia estatal y el refuerzo del pie de fuerza no llegó de manera adecuada. Por eso hoy el país está lamentando el vil ataque terrorista ocurrido en la vereda Los Toros, que provocó la muerte de 13 policías cuando intentaban erradicar algunos de esos cultivos ilícitos que fortalecen las finanzas de los delincuentes.


"Habíamos apelado al Gobierno Nacional para combatir esta situación que se viene presentando en este sector. Consecuentemente el Gobierno Nacional debería haber venido con sus capacidades a apoyar para reestablecer el orden público", mencionó el secretario de Seguridad.


Murieron el subteniente Nicolás Stivens Valle Contreras, quien estaba a cargo de una unidad antinarcóticos; el mayor Carlos Mateus Ovalle, piloto de la aeronave, y el subintendente José Mario Camacho Aldana, artillero (ver fotos abajo).


Las otras víctimas fueron los patrulleros Michael Stiven Astaiza Ortiz, Juan José Guzmán Duarte, Richard Duván Lagos Calvache, Rafael Enrique Anaya Almanza, Jhonatan Rodrigo Jiménez Jiménez, Edwin Javier Zúñiga Galíndez, Yeison Alejandro Samboní Lazo, Néyver Fernando Vásquez Zúñiga y José Daniel Valera Narváez.


Cuatro de los uniformados fallecidos hacían parte de la tripulación que se transportaba en el helicóptero derribado, mientras que los otros 9 estaban realizando erradicación de cultivos cuando fueron emboscados a tiros.


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