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Rescataron dos babillas víctimas de maltrato y tenencia ilegal; una de ellas fue hallada en una cañada de Medellín

Actualmente, ambas babillas permanecen bajo observación y tratamiento mientras avanzan en un proceso de rehabilitación enfocado en su recuperación.

Desde 2024, el CAVR ha recibido 36 babillas para atención y rehabilitación. Foto: cortesía Área Metropolitana

Desde 2024, el CAVR ha recibido 36 babillas para atención y rehabilitación. Foto: cortesía Área Metropolitana

Dos babillas llegaron al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre, CAVR, del Valle de Aburrá en casos que volvieron a poner sobre la mesa un problema persistente: el maltrato y la tenencia ilegal de fauna silvestre.


El primer animal apareció en una cañada de Medellín. Según el reporte ciudadano que alertó a las autoridades, varias personas la estaban agrediendo antes de que lograran rescatarla y trasladarla para recibir atención especializada.


Días después ingresó una segunda babilla. En este caso, un ciudadano la entregó voluntariamente tras asegurar que había recibido un pago para transportarla hasta una estación de paso.


Durante la valoración inicial, los profesionales encontraron una sustancia rojiza adherida a parte del cuerpo del animal. A partir de ese hallazgo, el equipo veterinario inició exámenes para establecer su estado de salud y determinar las afectaciones que pudo sufrir.


Actualmente, ambas babillas permanecen bajo observación y tratamiento mientras avanzan en un proceso de rehabilitación enfocado en su recuperación.


Aunque las babillas habitan de forma natural en algunas zonas bajas del Valle de Aburrá asociadas a humedales, quebradas y cuerpos de agua, su presencia en sectores urbanos no suele ser frecuente. Por eso, muchos de estos casos terminan vinculados a la tenencia ilegal o a la liberación de ejemplares que estuvieron en cautiverio.


La fauna silvestre continúa siendo víctima del tráfico

Las cifras muestran que el fenómeno continúa. Desde 2024, el CAVR ha recibido 36 babillas para atención y rehabilitación. Solo en lo corrido de 2026 han ingresado tres individuos, incluidos los dos casos recientes.


Estos reptiles cumplen una función clave en los ecosistemas acuáticos. Participan en el control de distintas poblaciones animales y ayudan a mantener el equilibrio de las cadenas alimenticias. Cuando las personas los extraen de su hábitat, no solo ponen en riesgo su supervivencia, sino también la estabilidad de los ecosistemas donde viven.


Los dos casos recientes reflejan una realidad que todavía persiste en el Valle de Aburrá: la fauna silvestre continúa siendo víctima del tráfico, la comercialización ilegal y el maltrato, pese a los riesgos que estas prácticas representan para los animales y para la biodiversidad.


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