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“Quiero mucho a mi papi”: mientras sepultaban a Nairkel, se viralizó uno de los últimos videos que le grabaron al niño de 4 años asesinado

Este 18 de septiembre sepultaron al niño de 4 años que fue asesinado por quien sería su padrastro. Fue una ceremonia con poca asistencia.

Con una solemne misa en la Parroquia Jesús Nazareno, donde asistieron familiares y funcionarios de la Alcaldía de Medellín, despidieron a Nairkel, el niño de 4 años asesinado brutalmente en el barrio Castilla. Foto: Cortesía

Con una solemne misa en la Parroquia Jesús Nazareno, donde asistieron familiares y funcionarios de la Alcaldía de Medellín, despidieron a Nairkel, el niño de 4 años asesinado brutalmente en el barrio Castilla. Foto: Cortesía

“Hola, me llamo Aldrain y quiero mucho a mi papi”. La frase es de Nairkel Aldrain Botía Manrique, el niño de 4 años que fue brutalmente asesinado en el barrio Castilla. El señalado asesino era su padrastro.


La dijo en uno de los últimos videos que Rafael Botía grabó con su pequeño hijo al que hoy llora, como lo llora toda su familia, como lo llora toda una ciudad.


En este se ve a Rafael abrazando a Nairkel, a quien hace repetir que lo quiere mucho, mientras su mirada está fija en un yogurt que le había regalado.


—¿Me quiere mucho o me quiere poquito?—, le pregunta Rafael.


—Te quiero poquito —se equivoca el niño mientras sigue mirando fijamente el lácteo y su padre lo observa con cara de sorprendido. El pequeño corrige— Te quiero mucho.


Vinieron sonrisas, un par de besos y, por fin, el yogurt que con tanto anhelo esperaba.


Esa sonrisa de Nairkel se apagó el pasado 16 de septiembre, cuando después de 3 días de luchar por su vida en una unidad de cuidados intensivos del Hospital General de Medellín, el pequeño dejó de respirar.


En la mañana de este jueves, 18 de septiembre, se celebró una solemne misa en la Parroquia Jesús Nazareno, en el Centro de Medellín.


A esta asistieron pocas personas: familiares, allegados y cercanos a la familia, así como el alcalde Federico Gutiérrez y algunos funcionarios de la administración municipal.


“Uno ver a una familia destruida. Uno ver que es vilmente asesinado por su padrastro. Realmente, más que como alcalde, como ciudadano y como padre de familia, es un dolor uno ver un ataúd de ese tamaño. ¡Por Dios! Uno ver ese ataúd de ese tamañito. La reflexión tiene que ser: ¿cómo cuidar a nuestros niños y nuestras niñas?”, dijo el alcalde al finalizar la eucaristía.



El ataúd en el que estaba el cuerpo del niño era blanco. Muy pequeño, como precisó Gutiérrez. Sobre la fría madera había una cinta blanca. Una fotografía del niño, a su vez, le recordaba a los presentes la fragilidad de su infancia.


Los presentes tenían en sus manos globos blancos que luego soltaron al cielo, donde la familia de Nairkel está segura de que está su alma.


En medio de lágrimas y frustración, al niño de 4 años lo sepultaron en el Cementerio Universal. Allí, una lápida le recordará a toda una ciudad que una luz se apagó en medio de una violencia irracional y que se debe hacer algo para evitar que casos como estos se repitan.


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