¿Quién es y qué ha hecho Cilia Flores, la esposa de Nicolás Maduro a la que llaman la “primera combatiente”?
Cilia Flores, además de su rol como pareja del depuesto presidente venezolano, ha construido durante décadas una trayectoria política. Esos cargos también los habría utilizado para delinquir junto con Maduro.

Fotografía de Cilia Flores y Nicolás Maduro. Foto: internet.
A escasos 2 días de que Estados Unidos anunciara la captura de Nicolás Maduro Moros y de su esposa, Cilia Flores, en Venezuela, el nombre de la llamada “primera combatiente” —término con el que el chavismo reemplazó la figura tradicional de primera dama— ha despertado la curiosidad de la gente por saber quién es más allá de ser la esposa de Maduro.
A Flores también le fueron imputados cargos este lunes, 5 de enero, ante el Tribunal Superior de New York. Ella, al igual que su esposo, de declaró no culpable de delitos relacionados con narcotráfico.
Además de su rol como pareja del mandatario venezolano, Flores ha construido durante décadas una trayectoria política propia, estrechamente ligada al chavismo desde sus orígenes y con influencia en algunos de los momentos más sensibles del poder en Venezuela.
De abogada a figura clave del chavismo
Cilia Flores nació en 1956 en Tinaquillo, estado Cojedes, y creció en sectores populares del oeste de Caracas. Es abogada, con especialización en Derecho Laboral y Penal.
Su vínculo con el chavismo se remonta a los años posteriores al fallido golpe de Estado de 1992, cuando brindó asesoría legal a Hugo Chávez y a otros militares implicados en la insurrección contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez.

En ese contexto también conoció a Nicolás Maduro, quien hacía parte del equipo político y de seguridad del líder militar.
Una carrera política con nombre propio
Aunque su relación con Maduro fue creciendo en paralelo, Flores avanzó de manera independiente en la política venezolana. En el año 2000 fue elegida diputada a la Asamblea Nacional, cargo que volvió a ocupar en 2005. En 2006 se convirtió en la primera mujer en presidir el Parlamento, sucediendo precisamente a Maduro, quien pasó a ocupar la Cancillería.
Su gestión legislativa estuvo marcada por decisiones polémicas. Durante su presidencia, restringió el ingreso de periodistas al hemiciclo y fue cuestionada por la contratación de familiares en el Congreso. En entrevistas posteriores, Flores negó irregularidades y sostuvo que dichas vinculaciones respondían a méritos profesionales.

Poder partidista y cargos estratégicos
Entre 2009 y 2011, Flores fue segunda vicepresidenta del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), entonces liderado por Hugo Chávez. En 2012, el propio Chávez la designó procuradora general de la República, uno de los cargos jurídicos más importantes del país.
Durante los últimos meses de vida del mandatario, Flores acompañó a Maduro en las visitas a Chávez en Cuba. Su cercanía con el líder del proceso bolivariano quedó reflejada incluso en su perfil de redes sociales, donde llegó a definirse como “hija de Chávez”, antes de adoptar el calificativo de “chavista”.

Figuró en un entorno dominado por hombres
Flores y Maduro se casaron en julio de 2013, tras más de 2 décadas de relación y poco después de la ajustada victoria presidencial frente a Henrique Capriles. A partir de ese momento, su exposición pública disminuyó de forma notable.
Analistas coinciden en que ella tiene todo un trabajo político, para muchos, es el poder detrás del trono o "una asesora de primera línea”.
Controversias, sanciones y exposición internacional
El nombre de Flores volvió a adquirir notoriedad internacional en 2015, cuando 2 de sus sobrinos fueron detenidos por la DEA en Haití y posteriormente condenados en Estados Unidos por delitos de narcotráfico.
Ella calificó el hecho como un secuestro, aunque ambos fueron sentenciados en Nueva York y liberados en 2022 tras un intercambio de prisioneros.
Pese a su bajo perfil mediático, su imagen pública está estrechamente ligada a la de Maduro. Ambos son percibidos como una sola entidad política, tanto por seguidores como por detractores.
Hoy ambos afrontan un proceso judicial que los podría tener décadas en una prisión de Estados Unidos. Ella, según la justicia norteamericana, ha sido clave en el negocio del tráfico de cocaína que Maduro habría facilitado aprovechando sus cargos públicos. Los 2, según Donald Trump y la Fiscalía de EE. UU., hacen parte del cartel de los Soles.