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¿Por qué las dragas que destruyen en minas ilegales de Antioquia vuelven a operar en una semana?

Expertos alertan sobre fallas en el control de la venta de motores y repuestos, y advierten que el problema va más allá de los operativos.

Aunque las autoridades destruyen maquinaria usada para la extracción ilícita de oro en Antioquia, los grupos criminales logran reconstruirla en cuestión de días.

Aunque las autoridades destruyen maquinaria usada para la extracción ilícita de oro en Antioquia, los grupos criminales logran reconstruirla en cuestión de días.

La minería ilegal en Antioquia continúa siendo uno de los principales desafíos ambientales y de seguridad del departamento. En el Bajo Cauca y el Nordeste, los operativos contra este delito revelan cómo los grupos criminales logran reconstruir las dragas y dragones destruidos en cuestión de días.


Durante un consejo de seguridad en Yarumal, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, explicó que los grupos ilegales mantienen una alta capacidad de recuperación.



“Por ejemplo, 30 dragas, que cada una puede costar hasta un millón de dólares, representan una afectación de unos 30 millones. Sin embargo, a los cinco u ocho días vuelven a funcionar”, señaló.


Falta de control en la venta de maquinaria para minería ilegal

Expertos de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional advierten que el problema no radica solo en destruir dragas, sino en la ausencia de control sobre la comercialización de motores, repuestos y estructuras metálicas que facilitan su rápida reconstrucción.


“No hay un seguimiento estricto a la oferta de maquinaria y la presencia estatal es limitada”, aseguró Óscar Jaime Restrepo, docente de Materiales y Minerales.



Según el profesor Giovanni Franco, el 90 % de la extracción minera en Antioquia es informal, el 85 % tiene origen ilícito y el 70 % está controlada por grupos armados ilegales.


Un impacto ambiental y de seguridad que persiste

Las dragas y dragones no solo impulsan economías ilegales, sino que también provocan graves daños ambientales, contaminando ríos y destruyendo ecosistemas estratégicos del Bajo Cauca y Nordeste antioqueño.


“Existen carteles de maquinaria e insumos, igual que los del narcotráfico. Si el Estado y la comunidad no actúan de forma conjunta, el problema seguirá siendo de persecución y enfrentamiento”, agregó Restrepo.


Mientras tanto, las autoridades nacionales y regionales buscan nuevas estrategias para destruir la maquinaria y romper el ciclo de destrucción y reconstrucción que mantiene viva la extracción ilícita en el departamento, afectando gravemente los ecosistemas estratégicos de las subregiones.



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