Nueva sede de Medicina de la UdeA en Urabá genera dudas por crisis financiera de la universidad
Desde distintos sectores de la misma universidad pidieron prudencia antes de avanzar con el proyecto y señalaron la necesidad de contar con estudios técnicos y financieros que garanticen su viabilidad.

La Universidad de Antioquia ya tiene presencia en Urabá con sedes en Apartadó, Turbo y Carepa. Foto: cortesía UdeA
La propuesta de construir una nueva sede de Medicina de la Universidad de Antioquia en Urabá volvió a abrir el debate sobre la capacidad financiera de la institución, que actualmente enfrenta un déficit cercano a los $680 mil millones.
Desde distintos sectores de la misma universidad pidieron prudencia antes de avanzar con el proyecto e insistieron la necesidad de contar con estudios técnicos y financieros que garanticen su viabilidad.
Jaime Restrepo Cuartas, representante de los exrectores ante el Consejo Superior de la Universidad de Antioquia, aseguró que la iniciativa todavía no cuenta con una presentación oficial completa y que persisten múltiples dudas sobre su sostenibilidad económica.
“Es un proyecto que no se ha presentado todavía en forma oficial, con todos los datos, y hay muchas dudas sobre el tema financiero”, afirmó Restrepo Cuartas.
El exrector también advirtió que abrir un programa de Medicina implica altos costos de funcionamiento, infraestructura y dotación tecnológica.
Según explicó, aunque Urabá cuenta con hospitales de buena calidad para la práctica médica, el proyecto también debe garantizar laboratorios especializados y espacios académicos adecuados para cumplir con las exigencias del programa.
“Los programas de Medicina tienen muchos costos asociados porque no solamente requieren la presencia de hospitales, sino también garantizar laboratorios y dotaciones especializadas, que son muy costosos”, agregó.
Presencia de la UdeA en el Urabá antioqueño
Actualmente, la Universidad de Antioquia ya tiene presencia en Urabá con sedes en Apartadó, Turbo y Carepa. Algunos sectores consideran que la institución debería priorizar el fortalecimiento de esos espacios antes de asumir nuevas inversiones en infraestructura.
El debate también surge en un momento complejo para las finanzas de la universidad, que depende de un préstamo cercano a los $57 mil millones para mantener su flujo de caja.