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Ludopatía va en aumento: en Antioquia, adictos al juego pierden casas, carros y familias

La ludopatía crece en Antioquia y preocupa a expertos, quienes advierten que esta adicción lleva a graves pérdidas económicas, endeudamiento y ruptura familiar.

La imagen describe a un hombre adicto a los juegos de azar y que acaba de perder

La imagen describe a un hombre adicto a los juegos de azar y que acaba de perder

En Antioquia, adictos al juego también pierden casas, carros y familias. La ludopatía ha mostrado un incremento sostenido en los últimos años, encendiendo las alarmas de especialistas en salud mental.


La ludopatía, que es definida como la pérdida de control ante el impulso de apostar, puede llevar a que las personas arriesguen no solo su dinero, sino también sus bienes y relaciones más cercanas.



“La persona dice voy a jugar 100.000 pesitos y termina jugando un millón, gastándose la plata del mercado, la quincena o incluso endeudándose”, explicó Juan Carlos Delgado Vélez, especialista en farmacodependencia del Hospital Carisma, institución pública que lidera el tratamiento de este trastorno en el departamento.


Según Delgado, los pacientes reciben acompañamiento psicológico, psiquiátrico y, de ser necesario, farmacológico. Los procesos de recuperación suelen durar entre 1 y 2 años.


El psicólogo y docente universitario Camilo Martínez agregó que "la ludopatía comparte mecanismos neuroconductuales con adicciones a sustancias. Esto afectan las áreas de ajuste del individuo y generando consecuencias como insomnio, empobrecimiento, sentimiento de culpa, deudas cuantiosas y ruptura de vínculos familiares".


¿Por qué adictos al juego pierden casas, carros y familias?

La soledad, el estrés y la falsa expectativa de “recuperar lo perdido” son detonantes frecuentes.


“Llega un momento de desesperanza que es muy riesgoso, peligroso y que a la vez fortalece la problemática adictiva”, puntualizó Delgado.


Datos recientes del Hospital Carisma muestran que en los últimos 4 años la prevalencia de ludopatía en Antioquia pasó del 14 % al 18 %.


Esta adicción se clasifica como “no química”, al igual que la adicción a la pornografía, al ejercicio o a las redes sociales. Sus efectos pueden ser igualmente devastadores.


Las autoridades sanitarias insisten en la importancia de reconocer las señales de alerta y buscar ayuda profesional temprana para evitar consecuencias irreversibles.


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