Lluvias en Antioquia ponen en riesgo el 70 % de la cosecha cafetera: el Suroeste es la subregión más afectada por heladas y granizo
¿Por qué los municipios de Urrao, Betulia, Caicedo, Concordia y Salgar son los más afectados? Aquí les contamos.

Cafetales afectados por las lluvias, heladas y granizo en Antioquia. Foto: cortesía.
Las lluvias no dan tregua en Antioquia y ya ponen en riesgo cerca del 70 % de la cosecha cafetera. Vendavales y aguaceros con granizo afectan la afloración, una etapa clave para la producción del grano.
Sin sol suficiente, la flor entra en aborto floral. En ese proceso, la flor cae al suelo y no logra convertirse en fruto, lo que reduce de manera significativa la producción.
Alonso Suárez, vocero de Dignidad Cafetera en Antioquia, alertó que el suroeste del departamento enfrenta el mayor impacto. Esta subregión concentra gran parte de los cafetales de la región.
Los municipios más golpeados son Urrao, Betulia, Caicedo, Concordia y Salgar, sobre todo en las zonas altas y frías. En varios sectores, los cultivos permanecen anegados por el exceso de agua.
La cosecha cafetera del Suroeste antioqueño es una de las más afectadas por las lluvias
Según el dirigente cafetero, la cosecha de 2024 fue positiva en precio, calidad y volumen, en 2025 se registraron reducciones que en algunos casos alcanzaron el 60 %, y para 2026 el panorama podría ser aún más complejo.
Desde Betulia, los caficultores confirman que el panorama sigue empeorando. Wilson Flórez, productor de la vereda El Indio, advirtió que la cosecha será muy baja si el clima no mejora en las próximas semanas.

“El café no está floreciendo como debería. Si sigue lloviendo, la producción va a caer fuerte”, aseguró Flórez. Según explicó, esta situación afecta a miles de familias campesinas que dependen del grano para su sustento.
El caficultor también señaló que la caída del dólar agrava la crisis. A su juicio, los ingresos por exportación disminuyen cada día, mientras los costos se mantienen altos para los productores.
La cosecha cafetera suele concentrarse entre octubre, noviembre y diciembre. Sin embargo, el invierno prolongado pone en duda el volumen de producción y amenaza los ingresos de los caficultores.