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Las reglas que imponen los jíbaros en el Parque del Periodista, de Medellín: "Solo se puede consumir lo que allí venden"

De acuerdo con las autoridades la plaza de vicio sigue siendo manejada por estructuras alineadas a la GDO Caicedo, esto pese a que el año pasado capturaron a 13 presuntos expendedores del lugar.

En el Parque del Periodista se sigue viendo el control de la plaza de vicio. Aquí lo que puede y no hacer en el lugar. Fotos: TANoticias y Redes sociales

En el Parque del Periodista se sigue viendo el control de la plaza de vicio. Aquí lo que puede y no hacer en el lugar. Fotos: TANoticias y Redes sociales

A las 7:00 p.m. de un viernes cualquiera en el Parque del Periodista ya hay decenas de personas. En los muros que rodean los árboles se sienta la gente. Hay tertulias, conversaciones y uno que otro porro que se pasan de mano en mano.


Sin embargo, en el lugar hay reglas impuestas por los jíbaros que tienen el control de la venta de estupefacientes en el lugar.



Un equipo periodístico del Sistema Informativo de Teleantioquia se adentró en el parque ubicado en pleno centro de Medellín y acompañó a Cristian, lo llamaremos así para proteger su identidad. Suele ir, de vez en cuando, al sitio reconocido por ser una zona de tolerancia de la ciudad donde se ha permitido, durante años, el consumo de sustancias psicoactivas.


Para quien sea de Medellín esto no es nada nuevo. Lo que quizás ignoren es que no todo es como lo pintan. A la llegada se puede observar a dos hombres, no mayores de 30 años, que rondan por las aceras del lugar.


Se fijan minuciosamente en quién entra y quién sale. También miran si alguien está tomando fotos o haciendo videos. Cosa que está explicitamente prohibida en la noche.


No impiden sacar el celular o recibir llamadas, como sí ocurre en otras zonas de la ciudad donde venden drogas. Esto, siempre y cuando el lente no enfoque a los expendedores, que son parte del engranaje de la red que allí se mueve.


—¿Qué necesita?—, pregunta el jíbaro a la llegada de cualquier extraño que llegue a la mitad del parque mirando de un lado a otro.


—¿Qué hay hoy?—, pregunta Cristian.


—Hay porros armados, tres por 5 ($ 5.000) y rocas de 10 y 20 ($ 10.000 y $ 20.000). También hay ruedas, a 20.


Tras escuchar al oferta, Cristián se decide por comprar una "promoción de porros". No sin antes preguntar que si está "buena la yerba".


—Claro que sí, aquí somos una empresa seria—, responde el expendedor con firmeza.


Luego se dirige a uno de los muros del lugar. Saca del escondite una vieja cajetilla de cigarrillos y, de allí, el paquete de tres porros empacado en una bolsa de plástico hermética.


Le da el dinero y, de inmediato, se sienta en un sitio donde no esté cerca de ellos que, por lo menos, son cuatro. Pero no son todos.


En el mismo parque hay otras personas que siguen vigilando los movimientos de los consumidores y que son más difíciles de identificar. Su tarea es dar aviso de gente sospechosa, sobretodo de posibles investigadores que les estén siguiendo la pista.


En el Parque del Periodista solo se puede consumir la droga que allí se vende

Luego de más de una hora y cuando Cristian se siente más tranquilo, empieza a decir que aunque le gustaba frecuentar el Parque del Periodista, lo ha dejado de hacer por una razón: "Aquí solo se puede consumir lo que aquí se vende. No se puede traer su propia dosis".


Recuerda que, hace unas cuatro semanas, trajo un "moño" y cuando se disponía a liarlo, le dijeron que no; que no podía, que "tenía que comprarlo aquí".



Y esa información no le es ajena a las autoridades. Creen que, de esa manera, logran que cada consumidor les deje algo de su dinero, aparte de prevenir la posible llegada de una nueva banda que les dispute el territorio.


De hecho, el 13 de marzo del 2025, se llevó a cabo un operativo que dejó 13 capturados de Los Conejos, a quienes señalaban de manejar, en ese momento, la plaza de vicio, pero estos, aparentemente ya fueron reemplazados.


"Se tiene conocimiento que el grupo delincuencial organizado (GDO) Caicedo, o alguna de sus estructuras alineadas, es el que tiene injerencia en este territorio. Ya se está haciendo una investigación frente a la distribución del tráfico de estupefacientes que allí se presenta", asegura el secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa.


A su vez, afirma que están trabajando con comerciantes y con los visitantes, a través de la fuerza pública, con estrategias de prevención y seguridad para retomar el control del parque.


Mientras eso sucede, las estructuras delincuenciales siguen manejando la ilegalidad en el sector donde, según Cristián, lo único "menos malo" es que las discusiones, las peleas, los escándalos y los robos también están prohibidos.


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