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¿Frenar la IA o ganar la carrera? El dilema que enfrenta al sector tecnológico y a las potencias

Mientras líderes de las grandes compañías piden desacelerar el desarrollo para evaluar sus riesgos, Estados Unidos y China mantienen la competencia por el liderazgo tecnológico.

La ONU pidió una “acción urgente” para regular los sistemas más avanzados, ante los riesgos que, según el organismo, podrían representar para los derechos humanos. Foto: cortesía

La ONU pidió una “acción urgente” para regular los sistemas más avanzados, ante los riesgos que, según el organismo, podrían representar para los derechos humanos. Foto: cortesía

La inteligencia artificial avanza a un ritmo que ya genera preocupación entre algunos de sus propios desarrolladores. Este lunes, la ONU pidió una “acción urgente” para regular los sistemas más avanzados, ante los riesgos que, según el organismo, podrían representar para los derechos humanos.


La advertencia llega después de que Dario Amodei, CEO de Anthropic, propusiera desacelerar el desarrollo de modelos avanzados para tener más tiempo de evaluar sus riesgos. Su postura recibió el respaldo público de Sam Altman, Elon Musk, Demis Hassabis y Satya Nadella, líderes de algunas de las principales compañías tecnológicas.



Pero el llamado a frenar choca con una realidad: nadie quiere quedarse atrás. Amodei reconoce que uno de los principales obstáculos para una desaceleración coordinada es China. Si las empresas estadounidenses reducen el ritmo mientras las compañías chinas continúan avanzando, Estados Unidos podría perder ventaja en una tecnología considerada estratégica.


Una carrera de IA que trasciende a las empresas

Esa preocupación también explica la posición del Gobierno estadounidense. Donald Trump ha rechazado la posibilidad de frenar el desarrollo de la IA porque, según su planteamiento, hacerlo permitiría a China acercarse o superar a Estados Unidos. Así, la seguridad de los sistemas compite directamente con los intereses geopolíticos de las potencias.


China, mientras tanto, también ha planteado la necesidad de establecer reglas internacionales para la inteligencia artificial. Xi Jinping ha propuesto un marco global de gobernanza basado en el consenso y ha llevado esta discusión al grupo de los BRICS.


El dilema se vuelve entonces más complejo: las empresas reconocen los riesgos de avanzar demasiado rápido, pero ninguna quiere desacelerar por cuenta propia y permitir que sus competidores tomen ventaja. Lo mismo ocurre entre las grandes potencias.


Colombia también entra en este escenario

En medio de esta disputa aparece un elemento que conecta a Colombia con la competencia tecnológica global: los minerales críticos. Recientemente, Colombia y Estados Unidos firmaron un memorando de entendimiento relacionado con la explotación de minerales raros o tierras raras, recursos utilizados, entre otras industrias, en sectores tecnológicos y de defensa.


La información suministrada señala que China es el principal proveedor mundial de estos minerales y que Colombia tiene reservas probadas en regiones donde existen dificultades asociadas a la minería ilegal y el control de grupos armados.


Por eso, la discusión sobre inteligencia artificial ya no se limita a los laboratorios. También involucra recursos estratégicos, seguridad, economía y poder internacional.


Mientras la ONU pide que Estados y empresas actúen con urgencia para reducir los riesgos, las potencias siguen enfrentadas al mismo dilema: frenar para entender mejor las consecuencias o continuar avanzando para no perder la carrera tecnológica.



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