EN VIDEO | ¿Un "desastre" o "acto heroico" de la Policía? Reacciones encontradas tras operativo que dejó más de 130 muertos en Río de Janeiro
El operativo contra el grupo criminal Comando Vermelho en las favelas de Penha y Alemão, en Río de Janeiro, dejó al menos 132 muertos.

Las imágenes corresponden a los cadáveres expuestos en plenas calles de Río de Janeiro.
El debate por la violencia policial volvió a encenderse en Brasil tras uno de los operativos más sangrientos de los últimos años: más de 130 muertos en dos favelas de Río de Janeiro.
Dos días después del despliegue, realizado por las fuerzas de seguridad de ese estado, la cifra de muertos sigue en aumento y la sociedad se encuentra profundamente dividida entre el dolor y la justificación de la fuerza pública.
Todo comenzó el martes 28 de octubre, cuando la Policía de Río de Janeiro lanzó una operación contra el grupo criminal Comando Vermelho, una de las bandas más peligrosas de Brasil, en los complejos de favelas de Penha y Alemão.
¿Qué dicen las autoridades tras más de 130 muertos en Brasil?
El saldo, según las autoridades, fue de 121 personas muertas, entre ellas cuatro policías. Sin embargo, la Defensoría Pública del estado reportó, al menos, 132 fallecidos, lo que ha generado gran controversia nacional e internacional.
“Fue una masacre”, dijo Bárbara Barbosa, trabajadora doméstica del complejo de Penha, quien aseguró a la agencia de noticias AFP que a su hijo lo asesinaron en una operación anterior.
Su testimonio refleja el sentimiento de indignación que viven en muchas comunidades, donde las víctimas son señaladas como presuntos delincuentes.
Human Rights Watch (HRW) calificó el operativo como un “desastre” y “una enorme tragedia”, e instó a la Fiscalía brasileña a investigar cada muerte para determinar si hubo abusos de autoridad o ejecuciones extrajudiciales.
¿Mandatarios justifican el accionar de las fuerzas militares?
En contraste, el gobernador de Río de Janeiro, Cláudio Castro, defendió la actuación de la Policía y la calificó como un “enfrentamiento histórico contra el crimen organizado”.
Castro sostuvo que “las verdaderas víctimas fueron los cuatro policías asesinados” y aseguró que el resto de los muertos eran miembros de bandas criminales.
Tras dos días de silencio, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva también se pronunció sobre los hechos. En un mensaje publicado en su cuenta de X.
“No podemos aceptar que el crimen organizado continúe destruyendo familias, oprimiendo vecinos y esparciendo drogas y violencia por las ciudades”, afirmó.
Por su parte, las familias de los muertos exigieron justicia y transparencia en la investigación, alegando que los enfrentamientos se dieron en zonas donde vivían niños, ancianos y mujeres.