EN VIDEO | Revelan detalles del brutal ataque con un químico a mujer en Medellín: "Le dijo que la llevaba al hospital si no lo denunciaba"
Durante la audiencia de imputación de cargos, la Fiscalía reveló que Guillermo León Palacio Londoño habría sometido a Laura Tatiana Moreno a un ciclo de violencia física y psicológica durante más de 10 años.

Guillermo León Palacio Londoño fue enviado a la cárcel tras ser imputado por el delito de feminicidio agravado en grado de tentativa. Foto: tomada de redes sociales y cortesía Fiscalía. Fotos: tomadas de redes sociales
En medio de la audiencia de imputación de cargos contra Guillermo León Palacio Londoño, el taxista señalado del ataque con un agente químico contra una mujer en Medellín, quien era su expareja y que le ocasionó quemaduras en más del 50 % de su cuerpo, se conoció que el hombre la habría sometido durante años a maltratos físicos y psicológicos.
La Fiscalía reconstruyó no solo lo que ocurrió el día del ataque, sino también la violencia de la que habría sido víctima Laura Tatiana Moreno, su expareja sentimental.
De acuerdo con el relato de la fiscal que lleva el caso, antes del 28 de octubre, cuando ocurrió el ataque con el agente químico, la joven, de 24 años, ya había dado por terminada la relación sentimental.
Ese día, sin embargo, el hombre la convenció de encontrarse con él para hablar, según le dijo, de sus hijos menores de edad. La joven accedió sin sospechar lo que su expareja tenía planeado.
Palacio Londoño la recogió en su taxi y hablaron mientras recorrían las calles de la ciudad, hasta llegar a las inmediaciones de la avenida Oriental, cerca de la Universidad de Antioquia.
El procesado, aparentemente, le habría dicho que quería volver con ella y, ante su negativa, detuvo abruptamente el vehículo, se bajó y sacó del baúl un tarro cuyo contenido le arrojó en la cara.
"Le arrojó una sustancia química corrosiva sobre su rostro y distintas partes de su cuerpo. Como consecuencia de esta acción, la víctima sufrió unas lesiones químicas de extrema gravedad que comprometieron varias zonas de su cuerpo. Entre estas, la cara, los ojos, el cuello, el tórax, el abdomen, las extremidades superiores, el muslo derecho y los glúteos. Presentó, además, un compromiso ocular bilateral severo. Estos hechos ocurrieron dentro de un contexto de violencia de género", reveló la fiscal.
La mujer le rogó que la llevara a un hospital, pues sentía un ardor insoportable. El hombre, reveló la fiscal, accedió solo si ella les contaba a los médicos y a las autoridades la historia que él había planeado.
La historia que inventó no duró mucho tiempo
Al llegar al San Vicente Fundación, el hombre aseguró que el ataque con el químico, en el que él también resultó herido, había sido perpetrado por un habitante de calle al que no quisieron darle dinero.
Los policías que atendieron el caso se comunicaron con la central de monitoreo de las cámaras de videovigilancia para tratar de identificar al supuesto agresor, pero en los videos no aparecía lo que el hombre había contado.
"Envían unas patrullas al sitio para ver si pueden dar con la captura del sospechoso, pero nada coincidía con la historia", aseguró la fiscal.
Tras ello, las autoridades comenzaron a interrogarlo y, ante la presión, terminó confesando lo que ya se sospechaba: que él mismo había cometido el ataque.
Años de violencia física y psicológica contra la mujer que terminó con un ataque
Además de lo ocurrido esa noche, la fiscal reveló que Palacio Londoño habría sometido a su expareja sentimental a un ciclo de violencia.
La relación, dijo, había durado más de 10 años y, durante ese tiempo, el hombre la habría sometido a maltratos físicos y psicológicos.

"Había expresiones de descalificación, en las cuales usted le decía que ella no valía nada y, adicional a esto, cuando trataba de alejarse, la amenazaba con hacerse daño usted mismo o a ella (...) Incluso, en una oportunidad, intentó ahorcarla", añadió la fiscal.
Con estos elementos probatorios, la Fiscalía le imputó a Palacio Londoño el delito de feminicidio agravado en grado de tentativa. Aunque anteriormente había confesado que él había cometido el ataque, no aceptó los cargos y fue enviado a la cárcel mientras continúa el proceso.