Noticias

EN VIDEO | Campesinos de Urrao arriesgan sus vidas y la de sus animales para cruzar el río Penderisco: "No hay puente"

Habitantes de la vereda El Llavero deben atravesar el río Penderisco en una garrucha o hacer que sus animales crucen a nado para transportar alimentos y productos agrícolas.

Habitantes de la vereda El Llavero, en Urrao, deben cruzar el río Penderisco en una garrucha y pasar sus animales por el agua para transportar alimentos y productos de sus parcelas. Fotos: capturas de video

Habitantes de la vereda El Llavero, en Urrao, deben cruzar el río Penderisco en una garrucha y pasar sus animales por el agua para transportar alimentos y productos de sus parcelas. Fotos: capturas de video

Llegar a la vereda El Llavero toma cerca de cuatro horas desde el casco urbano de Urrao: tres en carro y una más a pie, hasta que el camino se termina frente a un río. El Penderisco se extiende allí unos veinte metros de orilla a orilla, y su corriente, caudalosa y turbia cuando llueve, es el último obstáculo entre la comunidad y sus casas.


Para pasar al otro lado no hay puente. Los habitantes utilizan una garrucha, un sistema de cable y polea que les permite cruzar suspendidos sobre el agua.



La persona se acomoda, hala y el río corre por debajo mientras avanza metro a metro hacia la otra orilla.


Así lo hacen los habitantes de El Llavero cada vez que necesitan salir a comprar, vender o hacer una diligencia en el pueblo.


El presidente de la Acción Comunal de la zona grabó uno de esos trayectos. Llevaba el mercado a cuestas y llovía mientras se acercaba a la garrucha.


“Aquí voy con el mercadito, está lloviendo y toca atravesar por esta garrucha, miren ese río, aquí necesitamos es un puente”, dice mientras graba con su celular el agua que retumba debajo de sus pies.


Las mulas y los caballos no tienen cable ni polea. Los animales que transportan alimentos, insumos y frutos de las parcelas deben entrar al Penderisco amarrados con un lazo y cruzar nadando, con la cabeza fuera del agua y la corriente empujándolos aguas abajo.


Quien sostiene la soga desde la orilla sabe que cada animal vale mucho más que un precio, porque sin estos la carga quedaría en el camino.


José, otro habitante, grabó la escena y la compartió en redes sociales. “Miren cómo cruzan. Es realmente miedoso, pensé que las perderíamos. Necesitamos ayudas para un puente en esta zona”, dice mientras los animales avanzan por el agua.


Las imágenes, que se hicieron virales en redes sociales, despertaron la solidaridad de miles de personas que nunca habían oído hablar de la vereda.


Autoridades de Urrao reconocen la problemática

El problema, sin embargo, va más allá de El Llavero. El alcalde de Urrao, Nilson Barrera, reconoce que cientos de personas viven en zonas rurales dispersas y que se necesitan más de veinte puentes en los lugares donde los campesinos cruzan ríos y quebradas con métodos rudimentarios.


“Sabemos de esta necesidad, pero hemos tenido que priorizar otros puntos donde cruzan más personas”, dijo.



Recordó que ya se construyeron puentes en las veredas Los Infiernos y Los Quemados, y que otros dos están en obra con apoyo de la Gobernación.


Mientras se consiguen los recursos para atender a las demás comunidades, la Alcaldía pide a los habitantes evitar los cruces durante las crecientes y ofrece gestionar apoyo con las instituciones que quieran sumarse.


En El Llavero, la espera continúa y el río sigue ahí, con sus veinte metros de agua en movimiento. Mientras llega una solución, los habitantes siguen dependiendo de un cable y una plataforma improvisada para cruzar el río y salir de esta zona apartada de las montañas antioqueñas.


Temas relacionados