Emiliano Sardiñas, el repentista cubano que convierte la décima en ayuda para los más necesitados de su país
El reconocido improvisador llegó a Medellín, ciudad que considera su segunda patria, y busca el apoyo de los antioqueños para llevar a Cuba celulares, linternas y otros elementos que pueden aliviar las dificultades de familias que atraviesan momentos críticos.

Emiliano Sardiñas, el decimista cubano que inspira a los antioqueños. Foto: Teleantioquia
Un celular que alguien ya no utiliza, una linterna para alumbrar una finca en medio de la noche o una maleta para que una niña pueda viajar a recibir atención médica. Para Emiliano Sardiñas, esos objetos cotidianos pueden significar mucho más que una donación: pueden convertirse en una ayuda fundamental para quienes enfrentan dificultades en Cuba.
El repentista cubano, más conocido como El Poeta de la Mochilla y quien es reconocido por su trayectoria en la décima y la improvisación, está nuevamente en Medellín, una ciudad que ocupa un lugar especial en su historia. Lleva cerca de 40 años dedicado a la canción improvisada, 37 de ellos de manera profesional en la radio, la televisión y otros espacios culturales de su país. Hoy, además de compartir su conocimiento con trovadores colombianos, busca reunir recursos y elementos para ayudar a las personas más necesitadas de su tierra.
“Si no puedo ayudar a todo el país, una familia que ayude en Cuba en este momento es una familia que tú alivias”, explica Sardiñas al describir el propósito de su labor solidaria.

Una ayuda que nace de las necesidades cotidianas
El artista asegura que la situación que vive la población cubana es cada vez más difícil. Desde su experiencia en La Habana, habla de largas filas para conseguir productos, dificultades para cocinar y apagones que afectan la vida diaria. También expresa su preocupación por los adultos mayores, los niños con cáncer y las mujeres que necesitan atención médica.
Su preocupación no se limita a lo que observa en la capital. A través de las personas que conoce y de los mensajes que recibe, intenta identificar necesidades concretas para buscar cómo atenderlas con la ayuda de quienes encuentra en sus viajes.
Entre los elementos que recoge están los celulares que otras personas ya no utilizan. Según explica, un teléfono puede permitir que una familia se comunique con un paciente hospitalizado cuando no tiene otra forma de hacerlo. Una linterna, por su parte, puede servirle a un campesino que necesita alumbrar su finca durante la noche.
“Parece que son cosas insignificantes, aunque sea de a poquito, todo el mundo hace algo”, señala.
Una de las historias que recuerda es la de un campesino al que le robaron el caballo con el que trabajaba. El hombre, según cuenta Emiliano, necesitaba conseguir otro animal para continuar con sus labores. El repentista buscó la manera de ayudarlo económicamente, una muestra de cómo las donaciones pueden responder a situaciones específicas y cambiar, al menos parcialmente, las circunstancias de una familia.

Una niña de 12 años y una maleta para llegar a una operación
Entre los casos que más le preocupan está el de una niña cubana de 12 años que tiene cáncer y necesita trasladarse a La Habana para una intervención médica.
Sardiñas relata que la familia se comunicó con él para pedirle una maleta en la que pudieran llevar sus pertenencias durante el viaje. Pero detrás de esa solicitud, aparentemente sencilla, hay una situación mucho más compleja: según el testimonio que recibió, la operación de la menor no se ha podido realizar por dificultades relacionadas con la falta de energía y de recursos en el hospital.
El caso refleja la dimensión humana de la ayuda que busca conseguir. Para Emiliano, no se trata únicamente de llevar objetos desde Colombia hasta Cuba, sino de responder a personas con necesidades concretas, muchas veces lejos de los lugares donde se concentra la atención.
Por eso, invita a quienes tengan elementos en buen estado que ya no utilicen a considerar la posibilidad de donarlos. Un teléfono, una linterna o una maleta pueden convertirse en una herramienta importante para alguien que no tiene cómo conseguirlos.
Medellín, una segunda patria
La relación de Emiliano con Colombia comenzó en 1997, cuando viajó por primera vez invitado por un grupo de promotores culturales interesados en la trova. Desde entonces, ha regresado en diferentes ocasiones para participar en encuentros, compartir su conocimiento y acercarse a las tradiciones musicales del país.
En su visita más reciente, estuvo en Villavicencio como jurado de un concurso de décimas y participó en actividades académicas relacionadas con la cultura del Llano. Después pasó por Bogotá y llegó a Medellín, ciudad que considera fundamental en su recorrido artístico y personal.
Aquí ha encontrado personas que lo apoyan y que se suman a su iniciativa solidaria. Su sombrero blanco, con la palabra Medellín y el mapa de Colombia, resume parte de ese vínculo que ha construido a lo largo de los años.
La décima cubana, una composición poética de diez versos que el repentista debe improvisar respetando una estructura métrica y una rima determinadas, ha sido el hilo conductor de su vida. Aprendió a familiarizarse con ella desde niño, escuchando la radio, y terminó convirtiéndola en su oficio.
Ahora, ese mismo talento le permite tender puentes entre dos países y acercar a los antioqueños a una realidad que, para muchos, puede parecer distante.
Aunque reconoce que la crisis cubana tiene múltiples causas, su prioridad está en quienes sufren sus consecuencias. Su llamado es a la solidaridad y a no subestimar la ayuda que puede ofrecer cada persona.
“Cuba ha ayudado al mundo”, afirma al recordar la presencia de médicos, maestros, artistas y deportistas cubanos en otros países. Por eso, insiste en que quienes puedan aportar algo lo hagan.
Mientras comparte sus versos y mantiene vivo el intercambio cultural que lo une con Medellín, Emiliano Sardiñas busca que su regreso a Cuba no sea solamente el final de un viaje, sino también la oportunidad de llevar consigo algo de la solidaridad que ha encontrado al otro lado del mar, que ha encontrado en los antioqueños.