El Nobel de Paz 2026 fue otorgado a Navi Pillay, la jueza sudafricana que desafió la impunidad de los crímenes más atroces
La jurista sudafricana Navi Pillay ganó el Nobel de Paz 2026 por su defensa del derecho internacional y la lucha contra la impunidad. Desde Núremberg, bromeó sobre Donald Trump.

Uno de los aportes más significativos de Pillay surgió durante su trabajo en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda. Foto: cortesía
El Nobel de Paz 2026 reconoce a Navi Pillay, una de las juristas más influyentes en la defensa de los derechos humanos y la justicia internacional. A sus 85 años, la sudafricana recibió el máximo reconocimiento por una trayectoria que desafió la impunidad de los responsables de genocidio, crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad, en un momento en que el orden jurídico mundial enfrenta fuertes presiones.
El Comité Noruego del Nobel anunció este viernes 9 de octubre la decisión y destacó la valentía, la integridad y el compromiso de Pillay. El organismo también subrayó su papel en el fortalecimiento de las herramientas legales que buscan prevenir la violencia y resolver conflictos sin recurrir a las armas.
Nacida en Durban, Sudáfrica, en una familia de origen tamil indio, Pillay desarrolló su carrera en medio de la discriminación racial del apartheid. Su camino comenzó en los tribunales sudafricanos, donde defendió a opositores del régimen segregacionista, entre ellos Nelson Mandela y otros activistas que lucharon contra la exclusión y la desigualdad.
Con el paso de los años, la abogada amplió su influencia más allá de las fronteras de su país. Ejerció como jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica. También integró el Tribunal Penal Internacional para Ruanda y la Corte Penal Internacional, y ocupó el cargo de alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. También presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado.
Actualmente, Pillay integra la Corte Internacional de Justicia en el proceso en el que Gambia acusa a Myanmar de genocidio contra la población rohinyá. Su recorrido por las principales instancias judiciales internacionales consolidó una reputación marcada por la independencia.
De Ruanda a Palestina: los casos que marcaron su legado
Uno de los aportes más significativos de Pillay surgió durante su trabajo en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda. Su intervención contribuyó a consolidar un precedente histórico: la violencia sexual puede constituir un acto de genocidio y un crimen de lesa humanidad. En ese mismo proceso, el tribunal abordó por primera vez cargos de incitación al genocidio sustentados en la difusión de propaganda.
Para el Comité Nobel, estos avances muestran cómo la justicia puede convertirse en una herramienta concreta para frenar la violencia. La jurista también ha defendido el fortalecimiento de las instituciones internacionales frente a los intentos de los Estados y sus dirigentes de esquivar sus obligaciones legales.
El anuncio llega en un escenario internacional marcado por guerras, conflictos y cuestionamientos a los organismos multilaterales. El Comité advirtió que las grandes potencias suelen eludir responsabilidades y que la aplicación del derecho internacional no siempre ofrece los mismos resultados para todos los responsables ni para todas las víctimas.

Con este reconocimiento, el organismo noruego busca reivindicar el Estado de derecho como una condición indispensable para alcanzar una paz duradera. Su mensaje apunta a un principio central: la fuerza militar y la presión política no pueden sustituir las normas jurídicas ni la rendición de cuentas.
Una broma sobre Trump desde Núremberg
La noticia también dejó un momento distendido durante la aparición de Pillay en Núremberg. Mientras recibía los aplausos de la comitiva que la acompañaba, la jurista hizo una broma relacionada con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
“Si aplauden más fuerte, quizás comparta el premio con Trump”, dijo, en una referencia a la controversia del año pasado, cuando María Corina Machado, ganadora del Nobel de Paz 2025, entregó la medalla del galardón al mandatario estadounidense.