El Mesa habría pasado de solo vender drogas a ejercer control social en el Oriente antioqueño, como lo hace el Clan del Golfo
Según la Defensoría del Pueblo, las estructuras criminales impondrían sanciones, vigilarían a las comunidades y buscarían influir en las juntas de acción comunal.

La Defensoría del Pueblo alertó sobre el presunto control social de El Mesa y el Clan del Golfo en veredas de seis municipios del Oriente antioqueño. Fotos: cortesía Ejército
El Mesa llegó como forastero al Oriente antioqueño y ahora es una estructura criminal que, según la Defensoría del Pueblo, estaría ejerciendo control social en las veredas de varios municipios de esa subregión del departamento.
El grupo, articulado al Cuerpo Colegiado La Oficina, entró al Oriente con demostraciones de fuerza contra las bandas locales, a las que sometió.
Desde 2024 rompió los pactos que mantenía con antiguos integrantes de las autodefensas y, en 2025, salió de las cabeceras municipales hacia las zonas rurales.
Los municipios donde se ha establecido con mayor fuerza son La Unión, El Carmen de Viboral, Abejorral, Sonsón, Argelia y Nariño.
De acuerdo la alerta temprana de la Defensoría, la disputa con el Clan del Golfo ya no sería solo por el territorio y las rentas criminales, sino también por el control del comportamiento de las comunidades.
De hecho, según la investigación, los integrantes de El Mesa estarían imponiendo reglas. Entre estas, cobrarían sanciones económicas a quienes consumen drogas en espacios públicos y aplicarían castigos ejemplarizantes por hurto o "vagancia".
En el corredor de Llanadas, Los Medios y Perillo, veredas que ya tendría bajo su control, solo se podría ingresar con autorización de la estructura criminal.
Según la Defensoría, sus integrantes se mimetizan entre los habitantes. Su presencia, aunque sería intermitente, la equilibrarían con una red de contactos y colaboradores que los mantiene al tanto de los movimientos de la Fuerza Pública y de sus enemigos, especialmente del Clan del Golfo.
El Clan del Golfo, con "puntos" en cada vereda del Oriente antioqueño
La Defensoría considera que la estrategia de El Mesa sería una réplica de la del Clan del Golfo, que ejerce un control social más visible en los territorios donde tiene presencia.
Su base son los llamados "puntos", que son civiles que vigilan, informan y apoyan la logística de la estructura criminal. Según cifras de la Fuerza Pública, de los 9.840 integrantes que tendría el grupo ilegal, 6.512 formarían parte de sus redes de apoyo.
La Defensoría indicó que la injerencia del Clan del Golfo habría llegado a tal punto que, en las elecciones del 26 de abril de 2026, cuando se eligieron a los representantes de Juntas de Acción Comunal, habrían dado la orden de votar por quienes ellos escogieron.

Por otro lado, se estarían ofreciendo pagos de hasta 2,5 millones de pesos a los jóvenes para que se vinculen a la organización. Una vez aceptan, los trasladarían a campamentos y escuelas de formación militar en la vereda Guadualito, en Argelia.
El panorama descrito por la Defensoría muestra como ambas estructuras buscarían ampliar su influencia más allá de la confrontación armadas: mediante el control de la vida cotidiana, la vigilancia de los habitantes y la presión sobre las organizaciones comunitarias.