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Dos muertos, más de 100 intoxicaciones, denuncias de robos y quejas por ruido tras el EDC, ¿Medellín está preparada para estos eventos?

Las autoridades reportaron 193 atenciones médicas durante el festival de música electrónica. Los controles de seguridad, el ruido y las posibles afectaciones a los escenarios deportivos también generan interrogantes.

En redes sociales denunciaron un presunto uso de gas pimienta para hurtar durante la salida de los asistentes al festival EDC. Foto: cortesía

En redes sociales denunciaron un presunto uso de gas pimienta para hurtar durante la salida de los asistentes al festival EDC. Foto: cortesía

Más de la mitad de las atenciones médicas durante el Electric Daisy Carnival (EDC) en Medellín estuvieron relacionadas con intoxicaciones.


El balance sanitario, sumado a las denuncias de hurtos, las quejas de los vecinos y las dos muertes ya conocidas, plantea interrogantes sobre los controles de estos eventos masivos.


Durante el festival, celebrado el 10 y 11 de octubre en la unidad deportiva Atanasio Girardot, los equipos médicos realizaron 193 atenciones.


De ellas, 107 correspondieron a intoxicaciones, es decir, el 55,4 % del total de personas que requirieron asistencia médica durante las dos jornadas.


Natalia López Delgado, secretaria de Salud de Medellín, confirmó que siete asistentes tuvieron que ser trasladados a diferentes centros asistenciales por complicaciones médicas.


“Durante los dos días del evento … se realizaron 193 atenciones en salud de personas que acudieron a los puntos dedicados en diferentes lugares del evento”, explicó la funcionaria.


La secretaria también confirmó las 107 atenciones relacionadas con intoxicaciones, una cifra que plantea interrogantes sobre las medidas de prevención y atención durante el festival.


Más de la mitad de las atenciones médicas fueron por intoxicaciones

Este balance se conoce después de las muertes del costarricense Ismael Gerardo Méndez Huertas, de 27 años, y del médico británico Ajay Bhatnagar, de 50.


Ambos presentaron complicaciones de salud que, según los reportes preliminares, podrían estar relacionadas con el consumo de sustancias. Las autoridades aún deben establecer las causas de sus fallecimientos.


En el caso del británico, un reporte inicial señaló la presencia de cocaína, anfetaminas y alcohol en su organismo. Sin embargo, todavía debe establecerse si estas sustancias fueron determinantes en su muerte.


“Por encima de cualquier celebración está la vida. Debemos siempre mantener los cuidados básicos para preservar nuestra salud”, manifestó López Delgado.


La funcionaria también recomendó acudir a los puntos de atención médica habilitados durante los eventos masivos ante cualquier situación que pueda comprometer la salud.


Las cifras abren una discusión sobre las estrategias de prevención, la identificación temprana de intoxicaciones y la capacidad de respuesta médica en concentraciones de miles de personas.


Las emergencias sanitarias, además, no fueron las únicas situaciones que generaron preocupación durante el festival internacional de música electrónica.


Robos, ruido y otros interrogantes sobre el festival

En redes sociales circularon denuncias sobre una presunta modalidad de hurto mediante el uso de gas pimienta, especialmente cuando los asistentes abandonaban el escenario.


“Oficialmente empezaron a echar gas pimienta en el EDC. Tengan cuidado”, advirtió uno de los asistentes en un video divulgado en redes sociales.


Por ahora, las autoridades no han entregado un balance oficial sobre estos hechos ni han confirmado si se utilizó esta sustancia para cometer robos.


A esto se suma el ataque contra un ciudadano australiano de 46 años, quien recibió aproximadamente 25 heridas con arma blanca durante un presunto intento de atraco en Laureles.


Aunque circularon versiones que relacionan el hecho con el festival, las autoridades todavía no han confirmado esa conexión. El extranjero permanece hospitalizado con pronóstico reservado.


Las inconformidades también llegaron a las viviendas cercanas al Atanasio Girardot, donde varios residentes denunciaron dificultades para descansar debido al volumen de la música.


Fabio Gutiérrez, habitante del sector, calificó como “infernal” el ruido durante las dos jornadas y cuestionó la falta de controles sobre los niveles de sonido.


Daniel Giraldo, otro vecino, aseguró que, aunque están acostumbrados a los conciertos en este escenario, la situación fue diferente durante el EDC.


“Hay ocasiones en los que no se escucha el ruido de los conciertos, pero esta vez fue diferente, no pudimos conciliar el sueño”, manifestó.


El Sistema Informativo de Teleantioquia consultó al Área Metropolitana del Valle de Aburrá para conocer qué controles se realizaron sobre los niveles de ruido.


La entidad explicó que su competencia se concentra en el monitoreo del ruido ambiental generado por actividades como la industria y el transporte.


En cambio, el control de las molestias por ruido relacionadas con establecimientos y actividades de convivencia corresponde a las autoridades municipales, según explicó el Área Metropolitana.


También fueron consultadas las secretarías de Medio Ambiente y Seguridad de Medellín para conocer los controles implementados, pero hasta el momento no se ha obtenido respuesta.


Otra preocupación está relacionada con el estado de los escenarios deportivos utilizados durante el festival, cuya realización había generado controversia por el uso de estas instalaciones.


Durante la mañana de este martes continuaba el desmonte de las estructuras, por lo que todavía se desconoce si hubo afectaciones importantes a las instalaciones deportivas.


La Alcaldía había proyectado una asistencia de 94.000 personas durante las dos jornadas y un impacto económico cercano a los 37,1 millones de dólares.


La estimación contemplaba beneficios para sectores como alojamiento, gastronomía, comercio y transporte, que reciben visitantes nacionales y extranjeros durante este tipo de encuentros.


No obstante, los beneficios económicos contrastan con las situaciones reportadas durante el fin de semana y las inquietudes sobre las medidas de prevención y vigilancia.


Las 107 intoxicaciones, las denuncias de inseguridad y las molestias de los residentes dejan pendientes respuestas sobre los protocolos exigidos a los organizadores.


Hasta ahora, la empresa responsable del EDC no se ha pronunciado sobre las denuncias e inconformidades que surgieron después del festival.


Tampoco se conoce un balance definitivo que permita establecer si los controles implementados fueron suficientes para un evento de estas características.


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