De víctima del conflicto en Antioquia a "extorsionista" en Suecia; la historia la mujer que amenazaba a ciudadanos del país que le dio refugio
Katerin Herrera Álvarez fue capturada en Medellín tras ser buscada con una notificación roja de Interpol por su presunta participación en una red que extorsionaba a ciudadanos en Suecia.

Katerin Herrera Álvarez fue capturada en Medellín por una notificación roja de Interpol relacionada con una investigación por presunta extorsión agravada en Suecia. Foto: cortesía Interpol
La Dirección de Investigación Criminal e Interpol de la Policía Nacional capturó en Medellín a Katerin Herrera Álvarez, quien tenía una notificación roja de Interpol emitida por Suecia. Lo paradójico es que la mujer, quien había sido víctima del conflicto armado en Antioquia, recibió refugio en ese país durante 23 años, pero luego terminó como una presunta "extorsionista".
Herrera Álvarez era buscada por, supuestamente, hacer parte de una red criminal con influencia en Östersund, señalada de suplantar a la Policía sueca para exigir dinero a sus víctimas.
El método era sencillo y, a la vez, cruel. La red enviaba correos electrónicos que aparentaban provenir de la Policía sueca.
En esos mensajes, advertía a las víctimas sobre supuestas penas de cárcel, multas elevadas e incluso la pérdida de la custodia de sus hijos.
Para evitar esas falsas sanciones, exigía transferencias de entre 85.000 y 90.000 coronas suecas, equivalentes a unos 34 o 36 millones de pesos colombianos por persona.
Además del presunto delito, llamó la atención la historia de la mujer señalada de integrar esta red criminal transnacional.
A los cinco años salió de Colombia hacia Costa Rica con su madre, como refugiada bajo la protección de Acnur. Su padre había sido asesinado por grupos guerrilleros en Antioquia.
Dos años después, el Gobierno de Suecia las seleccionó para otorgarles residencia permanente.
Allí vivió durante 23 años. Recibió ayuda estatal para vivienda, alimentación y educación, y se formó como jefe de enfermería, profesión que ejerció en Suecia. Allí habría tenido buenos puestos de trabajo y una vida que muchos envidiarían.

Sin embargo, esa misma trayectoria le habría servido, presuntamente, para integrarse a la red y acceder a una amplia base de datos que habría sido utilizada para ejecutar el entramado criminal.
Cuando regresó a Colombia habría seguido con su labor en la red criminal
Su regreso a Colombia, en 2024, lo justificó por las complicaciones de salud de su madre. Sin embargo, la Inteligencia de la Policía sospecha que habría sido una estrategia para seguir delinquiendo y evadir las investigaciones que adelantaban en su contra.
Se instaló en la vereda Toldas, en Guarne, y trabajó en el Valle de Aburrá. Durante un año se desempeñó como administradora de un hotel en Medellín y, hasta el momento de su ubicación, organizaba eventos para una caja de compensación en Antioquia.

Sin embargo, las autoridades sospechan que esas actividades eran una fachada, pues la mujer habría acumulado millonarias ganancias mediante las extorsiones a ciudadanos del país que le dio refugio.
Tras su detención, la Policía la dejó a disposición de la Fiscalía, a través de su Dirección de Asuntos Internacionales. Su situación dependerá de que las autoridades diplomáticas y judiciales de Suecia formalicen la solicitud de extradición.