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Compraventas de El Bagre eran la fachada para "lavar" el oro extraído ilegalmente del río Nechí, ¿cómo lo hacían?

Las autoridades realizaron cinco allanamientos en los establecimientos comerciales donde habrían encontrado evidencias de cómo operaba la estructura criminal.

Estructuras criminales usaban algunas compraventas de El Bagre para legalizar el oro que obtenían ilgalemente en el río Nechí. Fotos: Cortesía

Estructuras criminales usaban algunas compraventas de El Bagre para legalizar el oro que obtenían ilgalemente en el río Nechí. Fotos: Cortesía

Detrás de las vitrinas de algunas compraventas de oro en El Bagre operaba un oscuro negocio. Los establecimientos, según reveló la Policía, eran el engranaje final con la que una organización criminal, aparentemente el Clan del Golfo, transformaba el oro extraído ilegalmente del río Nechí para entrar al mercado formal sin levantar sospechas.


La estructura fue desarticulada en el marco de la operación Fortaleza, ejecutada por la Dirección de Carabineros y Protección Ambiental de la Policía en conjunto con la Fiscalía. Esta hace parte de la estrategia transnacional Green Shield contra los delitos ambientales, que también involucra a autoridades de Brasil, Perú, Bolivia y Emiratos Árabes Unidos.


La investigación estableció que el oro lo obtenían mediante minería ilegal de aluvión sobre el río Nechí, una práctica que además de destruir la selva, termina contaminando el afluente con el uso indiscriminado de mercurio.


Pero más allá de la explotación ilegal, el verdadero negocio estaba en lo que ocurría después. El mineral lo llevaban a las compraventas que funcionaban como una especie de "lavaderos".


Allí, el oro "cambiaba de identidad". Salía de la actividad ilegal y entraba al comercio formal como si hubiera sido adquirido de manera lícita, ocultando por completo su procedencia.


Así lo aseguró el director de Carabineros y Protección Ambiental de la Policía, general Carlos Germán Oviedo Lamprea.


"El modus operandi de esta estructura criminal consistía en obtener el oro mediante actividades de minería ilegal y posteriormente lo ingresaba al mercado formal a través de establecimientos de compraventa, ocultando su origen ilícito para dar apariencia de legalidad a los recursos obtenidos y facilitar operaciones de lavado de activos", precisó.


Cinco allanamientos y un golpe económico a la organización

Con base en la investigación, las autoridades ejecutaron cinco órdenes de allanamiento sobre estos establecimientos de compraventa, señalados de ser parte del esquema de legalización del mineral.


En los procedimientos incautaron más de 150 gramos de oro, cuatro dispositivos de grabación digital (DVR), un arma traumática tipo revólver, dos teléfonos celulares, dos equipos de cómputo y más de 6,5 millones de pesos en efectivo, todos elementos que, según las autoridades, hacían parte de la logística usada en la actividad ilícita.


Aunque lo incautado suena poco, las autoridades están seguras que por estas compraventas pasaron varios kilos de oro que habrían comercializado como legales.


El general Oviedo Lamprea fue enfático en afirmar que este golpe no solo afecta la operación puntual de la red. "Este despliegue operacional debilitó una de sus principales fuentes de financiación, cerrando lugares utilizados para el aprovechamiento ilegal de los recursos minerales del país", concluyó.


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