¿Viviría en un pueblo fantasma? Así es Fossa, el lugar en Italia donde casi nadie quiere quedarse
Los sobrevivientes de Fossa nunca volvieron; hoy habitan un curioso "pueblo prefabricado". Conozca cómo fue la reubicación de estas personas.

Así es fossa, el pueblo italiano que quedó en ruinas. Capturas de pantalla del canal de YouTube de Portillo. Imágenes mejoradas con inteligencia artificial.
Italia se caracteriza por su gran cantidad de pueblos abandonados. Uno de ellos es Fossa: un municipio de la región de Abruzzo que, desde el 6 de abril de 2009, permanece detenido en el tiempo tras ser arrasado por el terremoto de L'Aquila 2009.
El sismo de magnitud 6,3 sacudió el centro de Italia a las 3:32 de la madrugada, cuando la mayoría de los residentes dormía. Fossa, situada a pocos kilómetros de L'Aquila, a unos 100 km al noreste de Roma, quedó prácticamente destruida.
Sus calles siguen mostrando las marcas de aquel momento: puertas abiertas, objetos en su lugar, ropa en los armarios y fotografías familiares sobre las repisas, exactamente como los dejaron el día en que sus habitantes evacuaron.
Teniendo en cuenta lo anterior, la imagen que ofrece el pueblo fantasma Fossa es la de una evacuación rápida y sin retorno. Muchas de las casas permanecen con las entradas sin cerrar, lo que sugiere que sus residentes no tuvieron tiempo, o no consideraron necesario, asegurarlas antes de marcharse.
Por otro lado, la vegetación ha avanzado sobre las fachadas y, en muchos interiores, los techos y suelos han colapsado, dejando expuesta la estructura interna de las construcciones.
Fossa: Un pueblo histórico con heridas que no cierran
Fossa fue habitado de forma continua durante cientos de años antes de que el terremoto lo convirtiera en una zona abandonada. Y precisamente esa historia pesa sobre cualquier decisión de restauración: los trabajos de rehabilitación no buscan construir desde cero, sino preservar el valor patrimonial y emocional del lugar.
Sin embargo, el proceso es lento y costoso, ya que las estructuras más antiguas, edificadas en roca, sufrieron los mayores daños, pues sus muros no estaban diseñados para absorber un impacto de esa magnitud. Además, el acceso con maquinaria profesional a las zonas más antiguas y estrechas del municipio representa, además, un obstáculo logístico para los equipos de rehabilitación.
La iglesia principal del pueblo es un ejemplo claro de esta fragilidad: sus muros pesados cedieron parcialmente y hoy se mantienen en pie gracias a un sistema de andamios metálicos colocados tanto en el interior como en el exterior. Aún así, en su interior se conservan objetos religiosos, incluido el órgano, en medio de la devastación.
Por otro lado, la cantidad de víctimas mortales en Fossa fue menor a la que podría esperarse dado el nivel de destrucción. La explicación es que muchas de las casas afectadas eran segundas residencias, ocupadas únicamente durante periodos vacacionales o fines de semana.
Saqueos, obras y un pueblo nuevo
Tras el sismo, varias casas fueron saqueadas, por lo tanto en algunas puertas pueden leerse mensajes que alertan de que el interior ya fue vaciado por ladrones. En otras viviendas permanecen intactos objetos personales como cartas, juguetes infantiles y fotografías familiares, utensilios de cocina, entre otros.
En la zona más baja, donde las construcciones son más modernas, algunas casas continúan habitadas o están siendo rehabilitadas. A 17 años del terremoto en Italia, grúas y materiales de obra dan señales de actividad en ese sector, aunque el avance no sea evidente. La parte alta, en cambio, sigue completamente abandonada.
Para los residentes que perdieron su vivienda, el gobierno construyó el mismo año de la emergencia (2009) un pueblo moderno cerca del antiguo. Este lugar tiene iglesia, un bar, un parque infantil y viviendas prefabricadas que brindan buena calidad de vida sobretodo para las personas mayores.
Fuente: "Dormí SOLO en un PUEBLO FANTASMA", canal Portillo, YouTube.