Estilo de vida

Pillen pues mi tierrita: Turbo tiene más sabrosura y mar que cualquier otro rincón

Entre manglares y el azul del mar, Turbo se alza como el distrito portuario que enamora con su sabor, cultura y una hospitalidad que se siente.

Fotos: turismoantioquia.travel - @stevendeviaje

Fotos: turismoantioquia.travel - @stevendeviaje

¡Qué más, parceros! Si andan buscando un parche donde la brisa del mar pegue sabroso, haya manglar pa' tirar pa' lo alto y la gente tenga ese "swing" que solo se ve en Urabá, pongan los ojos en mi tierrita: Turbo. Estamos a 342 kilómetros de Medellín, y ojo al dato, que esto es Distrito Especial desde el 2018. Esta es la puerta grande al Caribe antioqueño, el rinconcito donde la montaña se abraza con el mar y los manglares. Con esos 28 graditos promedio, es el punto exacto pa' sacudirse el frío y dejarse calentar el alma.


Pille pues, les cuento que Turbo no es solo historia de banano; esto es una mezcla hermosa de razas y sabores. Uno pisa este distrito y de una siente una energía distinta. Ya sea que lleguen volando por Apartadó o echando travesía por tierra viendo los paisajes mágicos de Antioquia, aquí los recibimos con buena música, pescadito fresco y una gente que lo cura a uno de cualquier mal.


Foto: dimar.mil.co

Un paraíso donde los manglares son los dueños de la casa


Si son de los que andan pa' arriba y pa' abajo con el perrito (como yo comprenderé), por aquí sobran los espacios abiertos pa' conectarse con la naturaleza. Pillen proyectos ecoturísticos como Simona del Mar, que ya llevan casi 20 años demostrando que uno puede tirar turismo de lujo sin dañar el ecosistema. Allá tienen habitaciones metidas entre los manglares, ideales pa' ver osos perezosos, cangrejos azules y unos pájaros que lo dejan a uno con la boca abierta.


Foto: turismoantioquia.travel

De comida ni hablemos porque me ruge la barriga. La oferta en estos espacios es de puro lujo. Los mismos pescadores de la comunidad traen el producto fresquito: pescados, camarones y plátano. Salió chepero el que pruebe platos de ataque como el "Rey del Mar". Uno viene, come sabroso y de paso apoya la economía local mientras se pilla unos atardeceres de película. Y pa' rematar el día, playitas como La Martina, Bahía Los Enamorados y Playa Dulce son parada obligatoria pa' echarse al sol y descansar.


Foto: turismoantioquia.travel

Pura sabrosura y cultura en la calle

Pero no crean que todo es echarse en la arena. La agenda cultural de mi pueblo tiene de todo: desde el Carnaval de las Etnias y el Mangle hasta el Festival del Dulce en Semana Santa. Aunque les digo la verdad, la esencia pura se vive caminando la "Calle de la Sabrosura". Ahí se junta la buena cuchara local con el talento de pelados como los del colectivo Visaje de Negro, que a punta de moda cuentan nuestras raíces y sacan pecho por lo nuestro.


Aquí somos pura berraquera y creatividad. Si quieren parrandear como un verdadero urabense, móntense a una chiva rumbera: musiquita a todo taco, luces y a darle vueltas al distrito hasta que el cuerpo aguante. Si son más de aventura, tírense pa'l Parque Nacional Natural Katíos. O si no, siéntense al frente del mar con un buen arroz con camarones. Como ven, aquí los esperamos con los brazos abiertos, que donde comen dos, comen tres. ¡Solo traigan la mejor disposición y esa chispa pa' gozarse este paraíso al máximo!


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