Sabrina González Pasterski: la física latina que construyó un avión a los 13 años y hoy comparan con Einstein
Sabrina González Pasterski, física de 32 años, investiga agujeros negros y gravedad cuántica desde Harvard y el MIT.

Fotos: RICH POLK/GETTY IMAGES FOR YOUNG WOMEN'S HONORS | SABRINA GONZÁLEZ PASTERSKI
Mientras otros adolescentes soñaban con redes sociales o popularidad, Sabrina González Pasterski soñaba con volar. Literalmente.
Nacida en Chicago en 1993, hija de madre cubana migrante y padre estadounidense, desde niña mostró una inclinación poco común por la ingeniería y la física. A los 10 años comenzó clases de vuelo. A los 14, construyó su propio avión monomotor y lo voló sola. No era un experimento escolar: era una aeronave real que luego obtuvo aprobación oficial de aeronavegabilidad.
Ese momento marcó el inicio de una trayectoria que hoy la ubica como una de las científicas jóvenes más destacadas del mundo.
Del MIT a Harvard: el camino de una física rigurosa
Aunque hoy su nombre circula en círculos académicos de alto nivel, el ingreso al MIT no fue automático. Inicialmente quedó en lista de espera. Su video construyendo el avión convenció a profesores que decidieron respaldarla. Finalmente fue admitida y se graduó con honores, obteniendo la máxima calificación posible.
Actualmente es candidata a doctorado en Harvard, donde desarrolla investigaciones sobre algunos de los problemas más complejos de la física teórica: agujeros negros, gravedad cuántica y la naturaleza del espacio-tiempo.

Su trabajo ha sido citado en publicaciones académicas junto a referentes como Stephen Hawking y Andrew Strominger, su mentor en Harvard. Además, recibió becas de alto prestigio, como la Fundación Hertz y la National Science Foundation, que respaldan su investigación.
La “Einstein Latina”: una etiqueta que Sabrina no persigue
Algunos medios la han llamado la “Einstein Latina”. Sin embargo, Sabrina ha evitado comparaciones grandilocuentes. En su propio sitio web publicó con ironía una nota que la describía así y pidió disculpas por el título.
Su perfil contrasta con el estereotipo de celebridad científica. No usa redes sociales, no tiene smartphone y mantiene una página web minimalista donde publica sus trabajos académicos. Prefiere que su identidad esté asociada a sus investigaciones y no a su vida personal.
“Espero que se me conozca por lo que hago y no por lo que no hago”, ha dicho.
Sabrina y la búsqueda por entender el universo más allá del reconocimiento
Más allá de los reconocimientos, su enfoque se mantiene firme: resolver preguntas fundamentales sobre cómo funciona el universo. Para Sabrina, la física no es un empleo con horario fijo, sino una forma de pensar.
Su investigación en gravedad cuántica busca aportar piezas clave para comprender fenómenos extremos como los agujeros negros, un campo que podría redefinir la comprensión actual del cosmos.

En un contexto donde las mujeres aún enfrentan brechas en áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), su trayectoria representa disciplina, rigor y consistencia más que espectáculo.
Un referente silencioso para nuevas generaciones
La historia de Sabrina González Pasterski no se sostiene en titulares llamativos, sino en resultados verificables. Construyó y voló su propio avión, se graduó con honores en el MIT, investiga en Harvard y publica en revistas científicas de alto impacto.
Sin escándalos, sin campañas personales y sin exposición innecesaria, su nombre hoy circula en los espacios donde se discuten las preguntas más profundas de la física contemporánea.
Más que una “nueva Einstein”, Sabrina representa algo distinto: una generación de científicas que no buscan fama, sino respuestas.