Estilo de vida

La cruel práctica con perros que casi le cuesta la vida a “Barbas” frente a tiburones: esta es su historia

En algunas islas del Pacífico, aún se reporta el uso de perros vivos para atraer tiburones. Así fue salvado Barbas antes de ser devorado.

Foto: HBOMAX - @alejandroria

Foto: HBOMAX - @alejandroria

Una denuncia que estremece: pescadores usan perros como carnada para tiburones

Aunque parezca una escena de película de terror, es real: en varias regiones del mundo, especialmente en islas del Pacífico como Reunión, territorio francés en el océano Índico, algunos pescadores utilizan perros vivos como carnada para tiburones. Esta cruel práctica consiste en amarrar anzuelos a las patas o el hocico de los animales y lanzarlos al mar, muchas veces aún con vida, con el objetivo de atraer tiburones hacia las redes.



Desde 2005, reportajes de televisión francesa revelaron esta situación al mundo, lo que desató una ola de escándalos internacionales. A pesar de que las autoridades locales minimizaron el problema, diversos hallazgos de perros mutilados o con ganchos metálicos reforzaron las denuncias.


Organizaciones defensoras de los derechos animales y activistas condenaron este método por su extrema crueldad. Los pescadores lo justifican afirmando que el olor corporal y la sangre de los perros atraen más rápidamente a los tiburones, pero esta lógica atroz ha generado indignación en todo el mundo.


El caso de Barbas: del horror al hogar

En medio de esta tragedia global, la historia de Barbas, un perrito criollo, conmovió a miles. Una fundación animalista lo rescató en condiciones críticas. El animal tenía heridas profundas, mutilaciones y señales evidentes de maltrato que apuntaban a que también lo habrían utilizado como carnada.


Una red de voluntarios ayudó a Barbas a recuperarse física y emocionalmente durante varios meses. Su historia llegó hasta el comediante y activista colombiano Alejandro Riaño, quien decidió adoptarlo tras conocer su caso.


“Uno no se imagina el nivel de crueldad que puede haber detrás de estas prácticas”, expresó Riaño a través de sus redes sociales, donde publicó fotos del perro ya recuperado y feliz.


Una realidad poco visible en Latinoamérica

Aunque el caso de Barbas refleja una problemática global, el hecho de que lo hayan encontrado en Colombia genera preocupación. Hasta ahora, no existen pruebas que confirmen que esta técnica se practique de manera sistemática en el país, pero el tráfico de animales y el maltrato sistemático siguen representando graves desafíos.


Diversos expertos advierten que Colombia, por su alta biodiversidad y su acceso a dos océanos, necesita reforzar los controles sobre la pesca y los protocolos de protección animal. Muchas veces, los casos más extremos ocurren en zonas rurales o alejadas, donde la vigilancia resulta más difícil.


Organizaciones como Fundación Alma, Animales Sin Fronteras y Pet Media denuncian que la crueldad hacia los animales no se limita al abandono. En algunas regiones, ciertas prácticas tienen fines económicos o están vinculadas con rituales de pesca ancestrales que aún persisten.


Cada vida salvada representa una victoria contra la indiferencia. Historias como la de Barbas son una muestra de que el cambio comienza con pequeños actos de compasión.


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