Parece un mundo creado por IA, pero es real: así es la isla con la biodiversidad más extraña del planeta
Ubicada frente a Yemen, esta isla es hogar de especies que no existen en ningún otro lugar y paisajes tan extraños que desafían la imaginación.

Gracias a fotógrafos como Kristina Makeeva, el mundo ha podido descubrir la existencia de este lugar que nos recuerda la inmensa diversidad del planeta y la importancia de conservarla. Fotos: hobopeeba
En medio del Océano Índico, frente a las costas de Yemen, emerge un lugar que parece sacado de una película de ciencia ficción. Se trata de Socotra, una isla remota conocida como “las Galápagos del Índico” por su extraordinaria biodiversidad y por paisajes tan insólitos que parecen pertenecer a otro planeta. Árboles con copas invertidas, playas rosadas y formaciones rocosas surreales hacen de este rincón uno de los más misteriosos y fascinantes del planeta.
La isla que es una joya ecológica en el Índico
Socotra forma parte de un archipiélago compuesto por cuatro islas y dos islotes rocosos. Gracias a su aislamiento geográfico —se separó del continente africano hace más de 20 millones de años—, evolucionó de manera única, desarrollando una flora y fauna que no se encuentran en ningún otro lugar de la Tierra.

Según la UNESCO, que la declaró Patrimonio de la Humanidad en 2008, cerca del 37 % de sus plantas son endémicas, al igual que el 90 % de sus reptiles y el 95 % de sus caracoles terrestres. Entre las especies más emblemáticas se encuentra el árbol de sangre de dragón (Dracaena cinnabari), cuyas ramas se abren como un paraguas invertido y liberan una savia rojiza que desde la antigüedad se ha usado como tinte, medicina y pigmento.
Otro símbolo de la isla es el árbol pepino (Dendrosicyos socotranus), con su tronco hinchado que almacena agua, y que solo crece en esta región. En su costa, playas de arena blanca y aguas turquesas contrastan con el desierto interior, mientras montañas y dunas crean un paisaje digno de otro planeta.
El fotógrafo que capturó su magia
La fotógrafa rusa Kristina Makeeva, conocida en redes sociales como @hobopeeba, logró capturar la esencia surrealista de Socotra en una serie de imágenes que rápidamente se volvieron virales. Sus fotografías muestran los árboles de sangre de dragón elevándose como cúpulas verdes sobre un terreno ocre, playas de arena rosada bañadas por el sol, y un cielo que parece mezclarse con el mar.

Makeeva, famosa por su capacidad para transformar la realidad en algo poético, describió a Socotra como “el lugar más mágico que he visitado”. En su portafolio, busca mostrar que la belleza del planeta aún puede sorprendernos. Sus retratos de la isla se han convertido en una ventana visual hacia uno de los ecosistemas más frágiles y misteriosos del mundo.
Cómo llegar a la isla de Socotra
Viajar a Socotra no es sencillo, pero la travesía vale la pena. La isla pertenece políticamente a Yemen, aunque se encuentra a unos 380 kilómetros del continente y a 240 kilómetros de Somalia. Su aeropuerto principal está en Hadiboh, la capital.

La forma más común de llegar es tomar un vuelo desde Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos), que realiza conexiones semanales directas hacia Socotra. También es posible acceder desde El Cairo, aunque con menor frecuencia. La temporada ideal para visitar va de octubre a abril, cuando cesan los monzones y las condiciones del mar permiten disfrutar plenamente de sus playas y rutas ecológicas.
El alojamiento es limitado, lo que contribuye a mantener un turismo responsable y sostenible. Existen pequeños campamentos y hoteles ecológicos que permiten convivir con los habitantes locales y disfrutar de actividades como caminatas, exploración de cuevas y excursiones por las lagunas costeras.
Un tesoro natural en riesgo
Aunque Socotra conserva su belleza prístina, enfrenta amenazas ambientales que ponen en peligro su frágil ecosistema. El cambio climático, la deforestación y el crecimiento del turismo no regulado son algunos de los factores que preocupan a organizaciones internacionales.}

Programas de conservación apoyados por la ONU y la UNESCO trabajan junto a las comunidades locales para proteger los árboles de sangre de dragón y otras especies endémicas. Asimismo, se promueve un turismo sostenible, donde los visitantes son instruidos sobre cómo minimizar su impacto ambiental y respetar las zonas protegidas.
Un viaje a otro mundo
Visitar la isla de Socotra es adentrarse en un paisaje que parece desafiar las leyes de la naturaleza. Desde sus formaciones rocosas hasta sus árboles ancestrales, cada rincón parece diseñado por un artista surrealista.

Gracias a fotógrafos como Kristina Makeeva, el mundo ha podido descubrir la existencia de este lugar que nos recuerda la inmensa diversidad del planeta y la importancia de conservarla. Socotra no solo es un destino para aventureros y amantes de la naturaleza: es un recordatorio vivo de que todavía existen rincones donde la Tierra parece soñar.