No nacen rosados: el sorprendente cambio que viven los flamencos antes de su color icónico
Los flamencos pueden vivir hasta 50 años en su hábitat. Conozca por qué nacen grises y el proceso biológico tras su color rosado.

Este proceso de alimentación temprana es fundamental para su crecimiento, ya que durante esta etapa no tienen la capacidad de buscar alimento por sí mismos ni de sobrevivir de forma independiente. Fotos: captura de pantalla video Jhonathan Long
Cuando se observa un flamenco, su característico color rosado suele ser el rasgo más llamativo. Sin embargo, esta apariencia no es con la que llegan al mundo. De acuerdo con información de National Geographic y expertos en fauna, los flamencos nacen con un plumaje gris o blanco, patas cortas y un pico recto, muy diferente al de los ejemplares adultos.
Desde sus primeros días, estas aves dependen completamente de sus padres. En el nido, los polluelos están cubiertos por un plumón suave y reciben un alimento especializado conocido como “leche de buche”. Esta sustancia, producida por ambos progenitores, es rica en nutrientes y tiene un tono rojizo, lo que contribuye al desarrollo inicial de las crías.
Un cambio físico progresivo
A medida que pasan las semanas, los flamencos comienzan a experimentar transformaciones físicas visibles. Sus patas se alargan progresivamente y el pico, inicialmente recto, empieza a curvarse, adoptando la forma característica que les permite filtrar alimento en el agua.
Durante este periodo, su color sigue siendo grisáceo o blanquecino. Esto se debe a que el tono rosado no es innato, sino que depende de factores externos, principalmente su alimentación.
El desarrollo de su postura y morfología también responde a su adaptación al entorno acuático, donde pasan gran parte de su vida alimentándose en aguas poco profundas.
La dieta: clave en el color rosado en los flamencos
El cambio más notable en los flamencos está directamente relacionado con su dieta. Estas aves consumen pequeños crustáceos y algas que contienen carotenoides, pigmentos naturales presentes también en alimentos como la zanahoria.
Según explican estudios sobre aves acuáticas, estos pigmentos se acumulan en el organismo del flamenco con el paso del tiempo. Este proceso bioquímico es el responsable de transformar su plumaje hasta alcanzar el característico tono rosado.
Es por eso que el color puede variar entre individuos dependiendo de la disponibilidad de alimento en su hábitat. En algunos casos, un flamenco con menor acceso a estos nutrientes puede presentar tonos más pálidos.
Finalmente, los flamencos adultos desarrollan su silueta estilizada, largas patas y el distintivo color rosado que los hace fácilmente reconocibles. Este proceso evidencia cómo factores como la alimentación y el entorno influyen directamente en la apariencia de una especie.