Los petroglifos en Antioquia: las huellas de antiguas civilizaciones que aún guardan secretos
Expertos locales estiman que en la ruta de la Provincia de Cartama reposan más de noventa rocas grabadas por comunidades prehispánicas.

Fotos: antioquiadeaventura - seecolombiatravel- Redes Sociales
El territorio del Suroeste antioqueño alberga uno de los conjuntos arqueológicos y paisajísticos más relevantes para el estudio del patrimonio prehispánico en el noroccidente colombiano: la Ruta de los Petroglifos.
Ubicado en la denominada Provincia de Cartama, este itinerario cultural invita a los visitantes a realizar un viaje por la memoria ancestral a través de la observación directa de inscripciones talladas sobre piedra por civilizaciones originarias, entre las que destacan los pueblos Quimbaya y Cártama, así como grupos anteriores de cazadores-recolectores.
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El recorrido oficial contempla una caminata ecológica de aproximadamente cuatro horas de duración a través de senderos rurales, donde la geografía de montaña se entrelaza con vestigios de arte rupestre. Durante la travesía, los caminantes pueden apreciar una variada tipología de grabados sobre roca que abarcan composiciones geométricas, representaciones antropomorfas (figuras humanas), fitomorfas (diseños vegetales) y zoomorfas (animales de la fauna local), las cuales reflejan el pensamiento, la cosmovisión y el entorno espiritual de las sociedades precolombinas.
Municipios del territorio Cartama y la concentración de rocas
La cuenca del río Cartama agrupa a varios municipios del Suroeste del departamento que conservan en sus laderas y cuencas hídricas estos monumentos en piedra. El municipio de Támesis se posiciona como el epicentro fundamental de este corredor arqueológico, siendo catalogado por investigadoras e instituciones turísticas regionales como uno de los sectores con mayor densidad de grabados en la región.
No obstante, la presencia de los petroglifos en Antioquia se extiende también a sectores rurales de municipios vecinos como Jericó, Valparaíso, Fredonia y Venecia, conformando un circuito integrado de turismo arqueológico.
La ruta transcurre por caminos de herencia arriera, bosques de niebla y microcuencas hidrográficas donde los antiguos pobladores establecieron sitios de asentamiento y centros de observación. Las piedras grabadas, muchas de ellas de gran tonelaje y composición basáltica o granítica, se encuentran distribuidas a lo largo de antiguos pasos naturales, sugiriendo funciones de delimitación territorial, señalización astronómica o representación de mitos fundacionales.
Simbolismo, conservación y recomendaciones para la visita en esta ruta
La lectura e interpretación de los grabados requiere acompañamiento especializado para comprender la complejidad estilística de las incisiones. Entre las figuras zoomorfas más recurrentes en las rocas de la cuenca del Cartama destacan las representaciones de ranas y serpientes, animales vinculados simbólicamente con el agua, la fertilidad de la tierra y los ciclos climáticos por los estudios etnológicos de la región. Por su parte, las espirales y los círculos concéntricos —frecuentes en el repertorio geométrico— son asociados con la visión cíclica del tiempo y el tránsito de las comunidades por el territorio.
Para realizar la visita de manera responsable y garantizar la preservación de estas estructuras milenarias, las autoridades ambientales y los operadores comunitarios exigen el acatamiento de protocolos estrictos de conservación. Está estrictamente prohibido aplicar sustancias químicas, tiza, carbón o realizar fricción directa sobre las incisiones para resaltarlas en fotografías, debido a que estas prácticas aceleran el desgaste de la roca y la erosión del grabado. Se recomienda a los viajeros utilizar calzado cerrado con agarre para montaña, hidratación constante y protección solar para el recorrido rural.
La consolidación de esta ruta fortalece la oferta de turismo sostenible en el departamento, promoviendo la conservación de la biodiversidad local y el respeto por el patrimonio histórico de la región.