Lanzó 100 millones de semillas desde un paracaídas para ayudar a recuperar el Amazonas: así fue la hazaña
En el Amazonas, una hazaña aérea buscó sembrar millones de árboles nativos en una zona deforestada. Descubre cómo ocurrió.

A 6.000 pies de altura, el legendario paracaidista Luigi Cani liberó 100 millones de semillas nativas para reforestar una zona devastada del Amazonas. Fotos: Redbull
Un salto en paracaídas puede durar apenas unos minutos, pero el que realizó Luigi Cani tenía una intención que iba mucho más allá de romper una marca o superar una hazaña extrema. Esta vez, el objetivo no era la adrenalina, sino aportar a la recuperación de una zona golpeada por la deforestación en el Amazonas.
El brasileño, reconocido como una leyenda del paracaidismo, ya había acumulado 11 récords mundiales y cerca de 14.000 saltos. Sin embargo, según el reporte publicado en 2022 sobre el proyecto “El germinador”, esta fue una de las acrobacias más exigentes de su carrera.
Un salto con propósito ambiental
La preparación de este salto tomó cinco años y exigió mucho más que experiencia en el aire. El equipo tuvo que conseguir permisos ante las autoridades de aviación brasileñas, diseñar una caja biodegradable capaz de liberar las semillas en el punto exacto y trasladar 3,5 toneladas de equipo hasta el Amazonas. Además, cada semilla fue recolectada a mano en la selva, dos meses antes del lanzamiento.
En enero de 2022, Luigi Cani saltó desde un avión sobre una zona deforestada de la selva amazónica y liberó una caja con 100 millones de semillas de 27 especies de árboles nativos.

El reto estuvo cerca de fallar. Días antes, tres cajas de prueba no funcionaron y el equipo tuvo que corregir errores contra el tiempo. Durante el salto, Cani sintió la presión en el cuerpo: “Fue el único salto de mi vida en el que contuve la respiración todo el tiempo”, dijo. También, contó que casi se rompe la muñeca y los dedos mientras intentaba estabilizar la caja a unos 6.000 pies de altura.
Semillas nativas para una zona deforestada en el Amazonas
La acción ocurrió en un contexto de preocupación por la pérdida de bosque en la selva amazónica. Según la información citada en el reporte, en 2021 la deforestación alcanzó su nivel más alto en 15 años, de acuerdo con el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil.
Por eso, el proyecto buscó usar especies nativas y semillas recolectadas en la misma región, con el fin de aumentar las posibilidades de adaptación al territorio.

Los árboles resultantes podrían alcanzar hasta 50 metros de altura, aunque los cambios visibles tomarían tiempo. Cani explicó que el sitio podía monitorearse vía satélite y que serían necesarios cerca de dos años para empezar a notar diferencias en el terreno.
De los récords al activismo ecológico
La historia de Luigi Cani muestra cómo una disciplina asociada al riesgo también puede convertirse en herramienta para llamar la atención sobre una causa ambiental.
“Llevo 25 años saltando y siempre he superado los límites con saltos arriesgados”, afirmó. “Ahora tengo 51 años y ya no siento esa necesidad de peligro. Quiero hacer algo para ayudar”.

El salto de 2022 en el Amazonas quedó como una intervención simbólica y ambiental: un intento de usar la precisión del paracaidismo para sembrar vida en una zona afectada por la deforestación. Más que una acrobacia, fue una forma de convertir el riesgo en una acción concreta por la reforestación.