Histórico avance médico: realizan el primer trasplante de cara del mundo con una donante que recibió eutanasia
La cirugía reconstruyó el rostro de una paciente con necrosis facial grave, usando tejidos de una donante que eligió la ayuda para morir.

El trasplante de cara es una cirugía funcional, indicada cuando se han perdido zonas como los músculos orbiculares y los ojos, y no se pueden restaurar con métodos habituales. Foto: Hospital Universitario Vall d’Hebron
El Hospital Universitario Vall d’Hebron, en España, realizó el primer trasplante de cara del mundo proveniente de una donante que recibió eutanasia, marcando un hito en la medicina reconstructiva. La intervención permitió reconstruir parcialmente el rostro de una paciente que sufría necrosis facial grave debido a una infección bacteriana, afectando funciones básicas como hablar, comer y respirar.
La receptora presentaba un deterioro severo de los tejidos faciales, que no podía corregirse con técnicas convencionales de cirugía plástica. Por ello, los especialistas optaron por un trasplante de cara de tipo I, enfocado en la parte central del rostro, incluyendo músculos, piel, nervios y estructuras óseas.
“El trasplante de cara es una cirugía funcional, indicada cuando se han perdido zonas como los músculos orbiculares y los ojos, y no se pueden restaurar con métodos habituales. Está pensado para pacientes con desfiguración grave por enfermedades, quemaduras, traumatismos o defectos congénitos que afectan funciones vitales básicas”, explicó el Dr. Joan-Pere Barret i Nerín, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados del hospital.

Coordinación ética y médica del procedimiento
La cirugía fue evaluada por comités éticos y autorizada por la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) y otros organismos sanitarios. La donante, que contaba con autorización para la Prestación de Ayuda para Morir (PRAM), expresó de forma explícita su deseo de donar órganos, tejidos y también su cara, lo que permitió planificar la operación con antelación.
“La generosidad de la donante y su familia es inmensa. Alguien que decide poner fin a su vida dedica una de sus últimas voluntades a otra persona, otorgándole una segunda oportunidad de vida”, señaló la Dra. Elisabeth Navas, coordinadora médica de Donación y Trasplantes del hospital.
El procedimiento requirió la participación de casi un centenar de profesionales, incluyendo especialistas en cirugía plástica, microcirugía reconstructiva, anestesiología, inmunología, psiquiatría, rehabilitación y anatomía patológica. La cirugía incluyó trasplante de piel, tejido adiposo, musculatura, nervios y estructuras óseas, con una duración estimada entre 15 y 24 horas.

Planificación con tecnología 3D y seguimiento postoperatorio del trasplante de cara
Para garantizar un encaje milimétrico de los tejidos, se realizaron estudios de imagen mediante TAC y modelos tridimensionales desarrollados por la Unidad de Tecnologías 3D del hospital. Esta planificación permitió que los equipos quirúrgicos visualizasen con precisión la anatomía facial y coordinaran cada paso de la intervención.
Tras la cirugía, la paciente permaneció un mes hospitalizada, primero en la UCI y luego en planta, mientras se controlaba la inmunosupresión y se iniciaba la rehabilitación facial. El proceso incluyó estimulación de la inervación para recuperar gradualmente funciones como masticación, habla y gesticulación.
“Al principio, el rostro del paciente se encuentra hipotónico, sin movimiento, porque las conexiones nerviosas aún no están activas. Utilizamos herramientas como espejos, texturas e imágenes para ayudar a la paciente a reconectar con su rostro”, explicó la Dra. Daniela Issa, del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación.

Vall d’Hebron, pionero en trasplante facial
El hospital ha sido responsable de tres de los seis trasplantes de cara realizados en España, incluyendo el primer trasplante total de cara del mundo en 2010 y el primer trasplante facial en asistolia controlada en 2015. A nivel internacional, solo una veintena de centros posee la capacidad para procedimientos de esta complejidad.
“Desde la ONT queremos felicitar a Vall d’Hebron por su excelencia. Cada trasplante es un esfuerzo colectivo y un ejemplo de colaboración multidisciplinaria que salva vidas y transforma la medicina reconstructiva”, señaló Beatriz Domínguez-Gil, directora general de la ONT.
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