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¿Es adicto al azúcar? Estas son las seis señales que podrían revelarlo

Un solo paquete de galletas comerciales puede multiplicar por diez la cantidad sugerida de dulce, según la medicina funcional.

Fotos: Getty Images - iStock.

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El consumo compulsivo de alimentos dulces representa un desafío de salud creciente que muchas personas suelen normalizar. Durante una intervención en el programa Mañanas en Casa de Teleantioquia, la médica especialista en medicina funcional Lorena Cadavid abordó esta problemática. La profesional explicó los criterios clínicos que permiten determinar cuándo la necesidad de ingerir productos azucarados deja de ser un gusto esporádico y se convierte en una adicción al azúcar.


Según la especialista, los pacientes suelen resistirse a aceptar este diagnóstico por temor a que los médicos eliminen el ingrediente de forma drástica. Sin embargo, la medicina funcional busca primero educar sobre los patrones de conducta. Identificar estas señales ayuda a las personas a tomar decisiones informadas sobre su nutrición cotidiana.


Los seis patrones para identificar la dependencia a la azúcar

Durante la transmisión televisiva, la doctora Cadavid detalló los seis síntomas principales que caracterizan a una persona con dependencia. El primer patrón es la pérdida de control, donde el individuo come más cantidad de la prevista. El segundo factor abarca los antojos de dulce constantes o cravings, los cuales aparecen con mayor frecuencia en las noches o justo después del almuerzo.


El tercer indicador reúne los intentos fallidos por suspender el consumo. El paciente reconoce su ingesta impulsiva, pero cae de forma reiterada en un círculo vicioso. El cuarto síntoma involucra la tolerancia y la desensibilización de la dopamina. Al ingerir glucosa, el cerebro libera este neurotransmisor que genera satisfacción momentánea. Con el tiempo, el organismo requiere dosis cada vez más altas para experimentar el mismo nivel de bienestar.


El quinto elemento se manifiesta mediante el síndrome de abstinencia. Cuando el paciente intenta interrumpir el consumo de azúcar, experimenta síntomas físicos claros como dolores de cabeza, mareos y náuseas. La especialista señaló en la entrevista que el azúcar resulta de ocho a diez veces más adictivo que sustancias psicoactivas como la cocaína. Por esta razón, recomendó la estrategia de "contacto cero", la cual consiste en no comprar ni almacenar estos alimentos en el hogar.


El sexto y último patrón es la persistencia. La persona comprende que el exceso de dulce perjudica su organismo y aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas, pero continúa consumiéndolo de todos modos.


El impacto de las porciones y las cifras del consumo diario

Un aspecto debatido en el espacio televisivo fue si la cantidad ingerida determina el nivel de adicción. La doctora Cadavid aclaró que el comportamiento compulsivo afecta por igual a quien come un solo cuadro de chocolate diariamente como a quien devora la barra entera. En el primer caso, la persona utiliza ese pequeño trozo como una recompensa emocional innegociable ante el estrés o la tristeza. En el segundo caso, el individuo pierde el control absoluto tras probar el primer bocado.


Para ilustrar la gravedad del problema, la médica expuso un ejemplo numérico sobre las etiquetas nutricionales. Un paquete pequeño de cuatro galletas comerciales comunes contiene aproximadamente 40 gramos de glucosa. Este cálculo demuestra que el paquete aporta 10 veces la cantidad de dulce recomendada. Al sumar una bebida gaseosa a ese refrigerio, la cifra total se dispara a niveles perjudiciales para la salud.


La especialista respaldó sus afirmaciones en sus siete años de experiencia en el campo de la medicina funcional, periodo en el que atiende entre 200 y 300 pacientes al mes con esta condición. Aunque el cuerpo puede experimentar etapas de saciedad donde rechaza temporalmente el dulce, la adicción permanece latente si existe una necesidad diaria. La identificación temprana de estos hábitos permite ajustar la dieta y proteger el metabolismo a largo plazo.


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