Estilo de vida

Entre derrumbes y turistas: la historia de la ciudad italiana que quedó suspendida sobre una colina

Un puente peatonal es la única vía de acceso a esta ciudad en riesgo. Descubre por qué sigue atrayendo turistas. Lee más aquí.

Así es la ciudad italiana que va a desaparecer. Fotos: Capturas de pantalla del canal de YouTube JEP.

Así es la ciudad italiana que va a desaparecer. Fotos: Capturas de pantalla del canal de YouTube JEP.

El auge de la hiperconectividad ha permitido que lugares antes desconocidos se conviertan en destinos virales en cuestión de meses. Ese fenómeno ha tenido efectos positivos y negativos. Uno de los casos más emblemáticos es el de Civita di Bagnoregio, en Italia, conocido mundialmente como la “ciudad que muere”.


Un video del creador de contenido Jep, retrata el estado actual de este lugar histórico, que hoy recibe más de un millón de visitantes al año pese a tener apenas alrededor de 11 habitantes.



Este pueblo fue fundado hace más de 2.500 años y se levanta sobre una colina de toba volcánica, una roca porosa y frágil que se erosiona con facilidad. Esa condición geológica es determinante en su destino, ya que a lo largo de los años los deslizamientos, derrumbes y movimientos sísmicos han reducido progresivamente su territorio. Uno de los episodios más críticos fue el terremoto de 1695, que aceleró el abandono del lugar.


Por lo anterior, la población emigró hacia zonas más seguras y pasó de tener entre 3.000 y 4.000 habitantes hasta convertirse en una ciudad casi desierta en los años 60 y 70.


Aislada por la erosión, una ciudad sostenida por el turismo

El proceso erosivo dejó a Civita di Bagnoregio prácticamente aislada sobre una colina. El acceso actual se realiza únicamente a través de un puente peatonal construido hace unos 60 años, ya que los antiguos caminos de tierra se derrumbaron.


Paradójicamente, su fragilidad estructural y el apodo de “la ciudad que muere” impulsaron su popularidad. Según se menciona en el video, el destino pasó de recibir 40.000 turistas en 2010 a superar el millón anual en los últimos años.


El turismo masivo se convirtió en su principal fuente de ingresos y el cobro de las entradas permite financiar obras de refuerzos estructurales, medidas que buscan retrasar un poco el deterioro, aunque especialistas coinciden en que el desgaste natural continuará.


En el recorrido se observan viviendas ubicadas a centímetros del precipicio. Gran parte de las casas, calles e incluso iglesias ya han colapsado y desaparecido con el paso del tiempo. Las vigas de soporte que intentan estabilizar la estructura se anclan a la misma roca vulnerable que sostiene al pueblo.


Un lugar histórico en riesgo

Más allá de su condición geológica, el pueblo conserva un notable valor patrimonial. Su plaza principal alberga una iglesia románica del siglo V, que resguarda pinturas con más de 500 años de antigüedad. 


En esta ciudad no circulan carros, solo se permite el ingreso de motocicletas o pequeños vehículos motorizados. Tiendas de recuerdos y bares conviven con los pocos residentes que permanecen en el lugar. Una gran herencia del pasado son las anillas de piedra que se utilizan para amarrar caballos y estructuras de andamiaje.


La Civita di Bagnoregio refleja cómo la globalización puede transformar un lugar en decadencia en un fenómeno global. Hoy, el turismo en Italia mantiene con vida a este pueblo fantasma, aunque su erosión constante recuerda que su permanencia es temporal.


Temas relacionados