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EN VIDEO | ¡Qué belleza! Lulú, la pequeña cóndor que nació en los Andes colombianos y ya comenzó a volar

Esta especie amenazada puede alcanzar más de tres metros de envergadura en su etapa adulta. Su avistamiento brinda esperanza para la fauna local.

Fotos: Tomadas de video original y mejoradas con IA

Fotos: Tomadas de video original y mejoradas con IA

Científicos y conservacionistas han reportado un hito significativo para la biodiversidad colombiana con el registro audiovisual de los primeros vuelos de Lulú, una cría de cóndor andino hembra nacida en el nororiente del país.


Los hechos documentados se desarrollan específicamente en las instalaciones de la Reserva Natural La Piedra del Cóndor, un área protegida que se encuentra ubicada geográficamente en el páramo de El Almorzadero, en el departamento de Santander.



Este logro es el resultado de un seguimiento minucioso que comenzó a principios del presente año y que hoy permite a la comunidad científica registrar una etapa crucial en el desarrollo de esta emblemática ave sudamericana.


La cronología de este proyecto de monitoreo científico inició formalmente a finales del mes de enero del año 2026. En aquel momento, el equipo de investigadores responsables decidió implementar herramientas tecnológicas no invasivas para explorar las formaciones rocosas de difícil acceso en la región.


Mediante la ejecución de un sobrevuelo controlado con un vehículo aéreo no tripulado (dron), los expertos lograron confirmar de manera visual la presencia de un nido activo en las escarpadas paredes montañosas del ecosistema.


Las imágenes iniciales captadas por el dispositivo aéreo durante esa expedición de enero permitieron observar a un polluelo de tamaño muy reducido. Este primer contacto visual estableció el punto de partida para un proceso de observación continua que se extendería por varios meses, estructurado con el objetivo principal de documentar el ciclo de vida temprano del ave en su hábitat natural, alterando lo menos posible su entorno.


Monitoreo y comportamiento parental en el ecosistema del cóndor

Tras el descubrimiento inicial, el equipo científico se dedicó a observar rigurosamente los patrones de comportamiento de los padres de la cría. Según los reportes entregados por los investigadores estacionados en la zona, se ha avanzado sustancialmente en el estudio de las dinámicas de crianza.


Los conservacionistas han prestado especial atención a documentar cómo la pareja reproductiva de cóndores se turna sistemáticamente para proveer alimento a la cría.


El investigador de la reserva, identificado como Carlos Grimaldos, compartió hallazgos específicos sobre la distribución de roles biológicos durante este periodo de cuidado parental. Hace unos meses, el experto indicó que es el macho de la especie quien ha demostrado estar más pendiente y activo en las labores de vigilancia del nido.


Este dato empírico aporta información valiosa sobre la etología reproductiva y el cuidado biparental de estos grandes carroñeros en su estado silvestre.


Sin embargo, la labor de investigación no ha estado exenta de desafíos topográficos. Grimaldos explicó en sus reportes que la forma geométrica particular y la ubicación encajonada del nido dificultan enormemente la visibilidad constante hacia el interior.


Las oportunidades para registrar el comportamiento de la ave se han limitado casi de manera exclusiva a los momentos exactos en los que los padres arriban con el alimento. Es durante estos episodios de alimentación cuando el polluelo se asoma a lo que los científicos describen como "la puerta" de su nido de piedra.


Preparativos y culminación de una etapa vital

Fueron precisamente estas observaciones breves pero periódicas las que permitieron a los biólogos medir el avance físico y motriz de la cría. A través de estas apariciones intermitentes en la entrada de su refugio, el equipo pudo observar cómo Lulú se preparaba gradualmente para su primer encuentro con el aire.


El proceso de desarrollo culminó finalmente con las grabaciones recientes de sus desplazamientos aéreos fuera del nido.


Cada dato recopilado sobre los patrones de incubación, tiempos de crianza y los vuelos iniciales engrosa la base científica necesaria para diseñar estrategias efectivas dirigidas a la conservación de esta especie. Con esta nueva habitante surcando los cielos del oriente colombiano, los investigadores mantienen su labor de custodia preventiva en la cordillera.


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