El primer Museo Vivo del Agua de América Latina está en Colombia: ¿qué tiene de especial?
El Museo Vivo del Agua tiene páramos, lagunas y saberes como parte de su colección. ¿Por qué este territorio es clave? Conoce su historia.

Fotos: Radio Nacional de Colombia y alcaldía de El Cauca.
Un museo no siempre necesita paredes, vitrinas ni objetos detrás de un vidrio. En el Museo Vivo del Agua, ubicado en San Sebastián, Cauca, la colección está afuera: en los nacimientos de agua, los páramos, los bosques altoandinos, los caminos y los conocimientos de las comunidades que habitan uno de los territorios hídricos más importantes de Colombia.
La iniciativa nació en el corazón del Macizo Colombiano con una propuesta que combina conservación ambiental, investigación, educación y participación comunitaria. Su propósito es interpretar el territorio a partir del agua y fortalecer prácticas que contribuyan a la protección de los ecosistemas de los que dependen diferentes cuencas del país.
El proyecto alcanzó además una nueva dimensión internacional al incorporarse como miembro pleno de la Global Network of Water Museums (WAMU-NET), red vinculada al Programa Hidrológico Intergubernamental de la UNESCO. La Cátedra UNESCO de Sostenibilidad confirmó su integración y destacó el trabajo desarrollado alrededor del patrimonio hídrico y la gobernanza local del agua.
Un museo que su colección está en el territorio
A diferencia del modelo convencional de museo, la propuesta plantea una colección permanente “viva” e in situ. Entre sus componentes aparecen páramos, humedales, bosques altoandinos y manantiales, junto con registros comunitarios, materiales cartográficos, archivos audiovisuales y lugares relacionados con prácticas tradicionales de aprovechamiento del agua.

También incorpora conocimientos sobre hidrotecnologías ancestrales, biodiversidad de agua dulce, servicios ecosistémicos y el paisaje cultural asociado al territorio. El objetivo es conectar la información científica con los saberes construidos durante generaciones por las comunidades del Macizo.
Según la Gobernación del Cauca, el proyecto se consolida como el primer Museo Vivo del Agua de América Latina.
El Museo Vivo del Agua: ¿qué tiene que ver con la UNESCO?
La relación internacional del proyecto tiene dos componentes que conviene diferenciar. Por una parte, el Museo Vivo del Agua pertenece a WAMU-NET, una iniciativa asociada al Programa Hidrológico Intergubernamental de la UNESCO. Su consolidación también ha contado con la participación de la Cátedra UNESCO de Sostenibilidad de la Universitat Politècnica de Catalunya, la Gobernación del Cauca, la CRC y el municipio de San Sebastián.
Esto, sin embargo, no significa que el museo haya sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La lista oficial de Patrimonio Mundial de Colombia contiene nueve bienes y el Museo Vivo del Agua no figura entre ellos. La figura de reconocimiento relacionada con este territorio es diferente.
La UNESCO reconoce al Cinturón Andino como Reserva de Biosfera desde 1979. Esta reserva se encuentra en el Macizo Colombiano e incluye los parques nacionales naturales Cueva de los Guácharos, Puracé y Nevado del Huila.
¿Por qué el Macizo Colombiano es tan importante para el agua?
El Macizo Colombiano funciona como una gran estrella fluvial. En esta región, tienen origen cuencas de enorme importancia para el país, entre ellas las de los ríos Magdalena, Cauca, Caquetá, Putumayo y Patía, según la ficha del museo publicada por la Red Global de Museos del Agua.
Precisamente esa condición explica que el proyecto no esté pensado únicamente como un atractivo turístico. Sus tres pilares incluyen la protección y restauración de ecosistemas estratégicos, el impulso de prácticas sostenibles de uso de la tierra y del agua, y la conservación de los recursos hídricos superficiales y subterráneos.
Desde San Sebastián, Cauca, la iniciativa propone así otra manera de acercarse a un museo: en lugar de observar una colección separada de su contexto, el visitante entra directamente en el territorio que se quiere comprender y conservar. El agua, la biodiversidad y los conocimientos de sus habitantes se convierten en los elementos que cuentan la historia del Macizo y explican su importancia para Colombia.