El municipio antioqueño que convirtió la panela en su mayor tesoro turístico
Entre trapiches, montañas y leyendas, este municipio del Nordeste antioqueño impulsa un modelo turístico basado en la panela, la historia y la tradición campesina.

Fotos: Antioquia es Mágica Tridadvisor - El Colombiano
El aroma que guía el camino
En este municipio de Antioquia, el aire huele a caña, miel y tradición. A varios kilómetros de la zona urbana, antes de llegar al corregimiento El Rubí, el visitante puede sentir en el ambiente el dulzor del guarapo y el humo de las hornillas donde se cocina la panela, ese producto insignia de los hogares colombianos que hoy da origen a una nueva apuesta turística en el municipio: el agroturismo panelero.
El municipio cuenta con más de 160 trapiches, ocho de ellos comunitarios, donde se produce gran parte de la panela que abastece al Nordeste antioqueño y al país. Con más de 5.000 hectáreas sembradas en caña y una participación del 17% en la producción regional, Yolombó es el principal productor de panela de Antioquia y el segundo en Colombia después de Cundinamarca, según el Ministerio de Agricultura.
En estos espacios, donde el trabajo artesanal sigue siendo el alma del proceso, los visitantes pueden observar el paso a paso de la producción de la panela: desde la molienda de la caña hasta la solidificación del jugo en moldes de madera. Las mulas cargadas, los fogones encendidos y las manos expertas que baten la miel son parte del espectáculo rural que se convierte, cada vez más, en un atractivo para el turismo sostenible y la conexión con la cultura campesina.
Experiencias paneleras, agroturismo y rutas culturales
El trapiche El Rubí, en el corregimiento del mismo nombre, se ha convertido en punto de encuentro para quienes desean conocer el proceso tradicional de la panela. Allí, campesinos y visitantes participan de talleres donde se enseña a cortar, triturar, puntiar y moldear la caña, mientras escuchan historias sobre el oficio y degustan productos locales.
Otros lugares como La Siberia y Kafelicia ofrecen experiencias más tecnificadas y estructuradas, ideales para el turismo educativo y familiar. Según la administración local, la meta es que los pequeños productores reciban formación en guianza turística, de manera que el conocimiento ancestral se transforme en fuente de ingreso y orgullo cultural.
Este tipo de experiencias son la antesala de un proyecto más amplio que busca posicionar a Yolombó como un destino de turismo rural y cultural, integrando la historia, la gastronomía y el patrimonio arquitectónico del municipio.
Entre historia, arte y leyenda
Yolombó no solo produce una de las mejores panelas del país, sino que también es tierra de historia literaria y leyendas. En el parque principal se erige una escultura de Bárbara Caballero y Alzate, la mujer que inspiró a Tomás Carrasquilla para escribir La Marquesa de Yolombó (1928), una de las obras más importantes de la literatura costumbrista colombiana.
La figura de la Marquesa, representada junto a un niño y un minero, se ha convertido en símbolo de identidad y empoderamiento. En torno a ella, la Dirección de Turismo y la Casa de la Cultura están desarrollando proyectos de muralismo, rutas literarias y actividades escénicas para atraer a más visitantes. Incluso, se planea incorporar adaptaciones teatrales de la novela durante el Festival Internacional de Teatro, celebrado en agosto, reforzando así la oferta cultural del municipio.
La Casa de la Cultura Jesús Emilio Ramírez es otro punto clave del recorrido turístico. Este espacio guarda piezas arqueológicas, fotografías, petroglifos y recuerdos del comerciante y político Ricardo Olano, cofundador de la histórica Biblioteca del Tercer Piso en Santo Domingo.
Naturaleza, agroturismo, gastronomía y descanso
Yolombó también invita al descanso. En sus alrededores, los visitantes pueden alojarse en hoteles campestres como el Rancho de Juaco, ideal para la pesca deportiva y la gastronomía tradicional, o la Posada Bárbara Caballero, que combina hospedaje con experiencias de naturaleza como senderismo, cabalgatas y avistamiento de aves en la cascada La Esmeralda.
Otra opción es Isla Escondida, una finca hotel y restaurante en medio del bosque tropical, donde se pueden disfrutar platos típicos como sancocho, mondongo o tilapia a la parrilla, acompañados de jugos naturales o café local.
En el casco urbano, restaurantes como El Cancharazo, de la chef Adriana Cadavid, se han ganado el reconocimiento de los visitantes por su propuesta de cocina tradicional paisa con toques gourmet. Y frente a la Alcaldía, la Casa Bárbara combina repostería, café y artesanías locales, entre ellas réplicas de la escultura de la Marquesa y productos elaborados por mujeres emprendedoras.
Turismo con identidad
El alcalde Amador Alzate ha priorizado el turismo como motor económico, impulsando el embellecimiento del parque principal, la creación de una oficina de turismo y el fortalecimiento de las rutas temáticas: la del café, la de la panela y la ruta de la Marquesa.
Además, la iglesia de San Lorenzo, con su altar de mármol de Carrara y su órgano tubular francés Cavaillé-Coll, es otro atractivo patrimonial. Considerada una de las pocas iglesias de cinco naves en Latinoamérica, es testimonio del esplendor histórico y religioso de la región.
Yolombó se proyecta como un destino integral de turismo rural, cultural y gastronómico, donde el visitante no solo observa, sino que vive y aprende. Entre montañas, trapiches y relatos, el municipio ofrece una experiencia auténtica que combina sabor, historia y hospitalidad antioqueña.
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Articulo inspirado en las crónicas de: Óscar Andrés Sánchez, periodista y director de Turismo de Antioquia