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El lugar donde guardan semillas para proteger el futuro de la alimentación: así funciona en Antioquia

En el mundo existen búnkeres secretos que no guardan dinero, sino semillas. Entiende por qué de esto depende tu comida. ¡Descúbrelo aquí!

Conoce cómo es el proceso para conservar las semillas. Foto: Capturas de pantalla del episodio de YouTube.

Conoce cómo es el proceso para conservar las semillas. Foto: Capturas de pantalla del episodio de YouTube.

El mundo de la naturaleza guarda dinámicas y estrategias que no todos entendemos. Una de ellas ocurre en los bancos de semillas de germoplasma, centros que conservan la diversidad genética de las plantas para mantener disponibles recursos esenciales para la agricultura y la alimentación.


En un video del programa El campo según Tano de Teleantioquia, explicaron que estos espacios no solo protegen la biodiversidad agrícola, sino que contribuyen a la seguridad alimentaria del país. 



Sin embargo, esta metodología consiste en seleccionar semillas, almacenarlas bajo condiciones específicas y cuidar las plantas vivas en parcelas de conservación.


¿Qué es el germoplasma y por qué conservarlo?

El germoplasma es el material genético y hereditario que los organismos transmiten a su descendencia. En las plantas, conservarlo permite proteger características que son útiles para desarrollar cultivos resistentes a plagas, enfermedades y cambios en el clima.


Esta labor va más allá de guardar semillas. Los investigadores mantienen plantas en campo, revisan su estado de salud y aplican técnicas de propagación para renovar las colecciones.


Cada semilla necesita una forma de conservación

En el recorrido el equipo selecciona semillas de tomate y separa las que no son viables porque tenían daños. Esta revisión es sumamente importante para el proceso de conservación de semillas, antes de almacenarlas.


Sin embargo, no todas las semillas toleran las mismas condiciones. Las semillas ortodoxas soportan el secado y pueden almacenarse en frío, empacadas al vacío. Por otro lado, las recalcitrantes no toleran la desecación, por lo que se conservan como plantas vivas en campo.


Cuidar las plantas también protege su futuro

Asimismo, los cultivos de mora, en esas parcelas, los investigadores realizaron un manejo integrado de enfermedades. Allí, se evidenciaron enfermedades como botrytis, peronóspora y antracnosis. Además, la recomendación fue retirar todas las partes enfermas mediante podas sanitarias antes de recurrir a productos químicos.


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