Delfines y leones marinos en venta tras la quiebra de un parque acuático en EE. UU., convertidos en activos para saldar deudas
The Dolphin Company busca liquidez vendiendo mamíferos marinos, bienes inmuebles y otros activos tras declararse en bancarrota.

Fotos: redes sociales
Una de las mayores operadoras de parques acuáticos del mundo, The Dolphin Company (TDC), ha solicitado autorización judicial para vender cientos de mamíferos marinos —incluyendo delfines, leones marinos, manatíes y focas— como parte de un proceso de liquidación de activos que busca aliviar su grave crisis financiera.
La compañía, que se acogió al Capítulo 11 de bancarrota en marzo de 2025, argumenta que enfrenta una situación crítica: se ha quedado sin liquidez y no cuenta con los recursos suficientes para continuar cubriendo los elevados costos del cuidado de sus más de 2.400 animales.
Según documentos judiciales presentados esta semana, la empresa también pretende vender bienes inmuebles y otras propiedades con el objetivo de obtener fondos que permitan cubrir parte de su deuda, estimada en más de US$100 millones.

Un parque en crisis y una operación bajo lupa
Uno de los eventos que encendió las alarmas sobre el estado de la compañía fue el cierre de un parque en Florida, anunciado el pasado 30 de mayo, tras la muerte prematura del quinto delfín nariz de botella en menos de un año.
El parque, actualmente bajo investigación estatal por posibles casos de maltrato animal, fue descrito por asesores de la empresa como un lugar que “experimentó años de negligencia” bajo la administración anterior. Esta situación ha agravado la percepción pública sobre el manejo ético de los animales en las instalaciones de TDC.
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A pesar de la crisis, la empresa insiste en que el bienestar animal sigue siendo una prioridad. En la solicitud judicial, TDC afirma que la venta y reubicación de los animales contribuirá tanto a su seguridad como al valor del patrimonio del proceso de bancarrota.
Delfines y leones marinos: atractivos, pero también garantía de deuda
TDC, que opera más de 30 atracciones en ocho países, reportó en 2023 la posesión de 295 delfines, 51 leones marinos, y 18 manatíes y focas. Estos animales no solo forman parte de sus principales atractivos turísticos, sino que también figuran como garantías colaterales de préstamos.
De hecho, los delfines y leones marinos son considerados los activos más valiosos dentro del inventario vivo de la empresa, lo que refleja el papel ambivalente de estos mamíferos marinos en la industria del entretenimiento: símbolos de diversión y educación para el público, pero también instrumentos de respaldo financiero en tiempos de crisis.
Un debate ético y legal en curso
El proceso judicial y la venta de animales en un contexto de bancarrota plantean preguntas complejas sobre los derechos de los animales, su trato en parques temáticos, y el futuro de este tipo de negocios en el mundo del entretenimiento.
Organizaciones defensoras del bienestar animal han alzado la voz, exigiendo que la reubicación de los mamíferos marinos se haga en santuarios o instituciones con altos estándares éticos y científicos, y no en otras instalaciones comerciales similares.
Mientras tanto, los tribunales deberán decidir si autorizan la venta, en medio de un proceso que podría sentar precedentes legales en casos donde los activos vivos forman parte fundamental de una reestructuración financiera.
TDC mantiene su postura: asegura que estas decisiones buscan garantizar el futuro tanto de sus empleados como de los animales. Sin embargo, el destino de estos seres vivos ahora depende no solo de decisiones administrativas, sino también del escrutinio legal, mediático y social.