“Aunque sea pequeña, tengo la mente grande”: la historia detrás de Las mini papas de Alba en San Antonio de Prado
No son solo papas: son el fruto del amor, la lucha y la esperanza de una madre antioqueña. Conoce la historia de Las mini papas de Alba aquí.

Conozca la historia de Las mini papas de Alba. Fotografía propia.
En el barrio Pradito de San Antonio de Prado, al suroeste de Medellín, se encuentra un pequeño puesto de comida que ha conquistado a la comunidad. Detrás de el está Alba Mesa García, una mujer oriunda de San Luis, Antioquia, que decidió transformar las dificultades en oportunidades y construir, junto a su hijo Julián Mesa García, un proyecto de vida: Las mini papas de Alba.
Una historia de esfuerzo y amor familiar
Alba estudió tres técnicas en la Universidad Católica de Oriente en Rionegro: Gestión Empresarial, Producción Agrícola y Piscicultura. Desde joven trabajó con su padre y con personas que le daban empleo en la producción de panela. Más tarde, se trasladó a Cali, donde vivió durante siete años. Allí conoció al padre de su hijo y, tras quedar embarazada, decidió regresar al municipio de San Luis para vivir su maternidad junto a su madre.
Aunque el embarazo fue de alto riesgo, su hijo nació sano. “La llegada de Julián fue lo más bonito y exitoso de mi vida”, cuenta Alba. Ese amor la impulsó a iniciar un negocio que pudiera dejarle a su hijo como herencia. “Me entusiasmé a hacer el negocio de las mini papas para que usted quedara con algo propio, con su emprendimiento”, dijo Alba a Julián.
El carrito que cambió sus vidas
El proyecto nació en Venecia, Antioquia, cuando Alba atravesaba un momento difícil sin empleo. Sin embargo, el 3 de septiembre, le regalaron el carrito de ventas. Lo diseñaron especialmente para ella y su hijo: Alba mide 1,10 metros y Julián 1,06 metros, por lo que el carro fue fabricado a 70 centímetros de altura, totalmente acondicionado a su tamaño.
Desde entonces, madre e hijo trabajan juntos cada tarde. “Julián llega del colegio y nos ponemos a trabajar junticos”, dice Alba. “Ha sido todo un éxito, la gente nos ha acogido muy bien y nos ha dado para el sustento de los dos”.
Julián, quien está en el colegio, también tiene sus propios sueños: crear contenido en redes sociales y algún día comprarle una casa a su mamá. “Cuando ayudo soy el cajero y me sueño el negocio bien decoradito, con un local grande”, afirma.
Las mini papas de Alba: un negocio con sabor y propósito
Para Alba, lo más satisfactorio ha sido el cariño de los clientes. “Atender gente es mi pasión, me lo disfruto y soy feliz haciéndolo”, afirma. Además, aprovecha cada conversación para inspirar a otros. “El ser de talla baja no significa que uno deba rendirse. Aunque sea pequeño, hay que tener la mente grande y humildad ante todo”.
Las mini papas de Alba abre todos los días de 2:30 p.m. a 8:30 p.m. en el barrio Pradito de San Antonio de Prado. Allí, los visitantes pueden disfrutar de unas papas crujientes. Sin duda, una historia que demuestra que los grandes sueños también caben en los lugares más pequeños.