Sandra Roldán: la paisa que puso a los artesanos colombianos en la mira del mundo y convirtió el tejido en el 'nuevo lujo'
En conversación con Teleantioquia Digital, la creadora revela cómo una terapia de amor familiar transformó la joyería con identidad en Colombia.

Cortesìa: @srsandraroldan
Detrás de las creaciones que hoy llevan el sello del diseño antioqueño a diferentes rincones del mundo se encuentra una historia cargada de sensibilidad, valores familiares y una constante búsqueda por dignificar el trabajo campesino e indígena. En una entrevista con Héctor Gaona M., periodista de Teleantioquia Digital, la artista plástica y diseñadora Sandra Roldán detalló los momentos que marcaron su infancia, el origen de su vocación artística y el propósito social que convirtió a su marca en un referente del arte artesanal en el país.

La diseñadora, nacida en Medellín dentro de un hogar con tradición en la joyería, explicó que la creatividad fue para ella una herramienta natural desde sus primeros años. Criada en un entorno donde sus padres respetaron su inclinación estética y viviendo rodeada de adultos, aprendió a resolver sus espacios de juego a través de la imaginación. "Soy una mujer apasionada por lo que hace, soy muy disciplinada, me fascina estar moviéndome, me fascina aprender, conocer gente. Me gusta mucho la creatividad, por eso estudié diseño. Creo que desde que tengo uso de razón siempre supe que eso era lo que quería hacer", afirmó Roldán.
Sandra Roldán: de la recursividad infantil a una terapia de amor familiar
Esa búsqueda de reconexión con los orígenes de su familia, caracterizada por su vínculo con los pueblos y las montañas antioqueñas, sirvió de base para estructurar su propuesta plástica. Sin embargo, el surgimiento de la marca no respondió a un plan corporativo ni a metas comerciales inmediatas, sino a un proceso de acompañamiento emocional en un momento complejo de salud familiar.
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Para acompañar a su madre durante la espera de una tercera cirugía delicada, Roldán impulsó el tejido manual de aretes como una forma de meditación activa para canalizar el dolor y la ansiedad. "La marca jamás en la vida buscó ventas. La marca no estaba buscando exposición, sino por el contrario, la marca fue una conexión con mi mamá para que en un proceso tan difícil esperando su tercera cirugía fuera como esa meditación activa que le iba a ayudar", relató la creadora a Héctor Gaona M.
El impacto emocional de ver a su madre recuperar la motivación diaria motivó la continuidad del proyecto. Al portar las piezas tejidas en hilos y piedras, las personas del entorno manifestaron un interés inmediato por adquirirlas. "Empezamos a darnos cuenta que lo que podíamos hacer no era simplemente un par de aretes, era todo lo que traía detrás. Y ahí es donde empezamos ciegamente a confiar en la intención", añadió la artista, destacando el valor de que personas mayores encuentren en sus saberes una motivación de vida reconocida y justa.
El tejido con comunidades y la definición del nuevo lujo
Con el tiempo, el proyecto amplió su trabajo colaborativo hacia diversas comunidades indígenas, afrocolombianas y artesanas de edad avanzada en distintas regiones de Colombia. La diseñadora explicó cómo los procesos técnicos respetan la cosmovisión y los ritmos naturales de cada territorio. Al trabajar con semillas nativas en comunidades indígenas, por ejemplo, los recolectores realizan rituales para pedir permiso al bosque en fases lunares específicas, otorgando un valor simbólico de protección a cada insumo.
Esta dedicación implica que una sola pieza pueda tardar entre seis y doce meses de trabajo manual, transitando por hasta doce departamentos antes de su acabado final. Por ello, la artista sostiene que sus clientes actúan como custodios de talismanes cargados de energía e historia. Esta labor con los artesanos de Colombia demostró el alcance universal del talento local cuando sus piezas llegaron a la alfombra roja en Nueva York de la mano de Maye Musk, hito que la diseñadora asumió como una oportunidad para visibilizar el trabajo manual frente al mundo.
La tradición hecha lujo
Para Roldán, la preservación de estas técnicas tradicionales constituye la definición contemporánea del nuevo lujo, fundamentado en la exclusividad del tiempo, la autenticidad y la memoria cultural. "Entendemos que no son máquinas las que están detrás, sino que son personas que con todo su conocimiento y con todo el amor y la pasión han realizado desde pequeños algo que en este momento tiene para nosotros todo el valor como el nuevo lujo", enfatizó la creadora a Teleantioquia Digital.
Asimismo, la diseñadora destacó que la meta central de este esfuerzo con identidad paisa es consolidar una alternativa de desarrollo económico sostenible en los territorios rurales. "Queremos que las comunidades sepan lo que hacen y que sea un oficio valorado para seguir replicando en sus hijos y nietos, para que no tengan que irse a las ciudades a pasar necesidades, sino que se queden perpetuando el conocimiento", concluyó la artista, ratificando el compromiso de inspirar a las nuevas generaciones desde el talento y la resiliencia de la región.