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Ramón, el caricaturista que transforma el Centro de Medellín y encontró en el arte una forma de conectar con la gente

Descubre la historia de Ramón, el caricaturista del Centro de Medellín que une personas a través de su arte. Más detalles aquí.

Conozca la historia de Ramón, un representante del arte del Centro de Medellín. Imágenes propias.

Conozca la historia de Ramón, un representante del arte del Centro de Medellín. Imágenes propias.

Medellín se ha convertido, con el pasar de los años, en un epicentro del arte en todas sus expresiones. En sus calles, plazas y espacios públicos, artistas urbanos encuentran una vitrina para mostrar su talento, conectar con las personas y convertir un momento cotidiano en una historia para recordar.


Una de esas historias es la de Ramón Alberto Duque, un caricaturista del Centro de Medellín, que ha hecho del dibujo una forma de vida. Su trabajo consiste en capturar rostros, gestos y rasgos particulares de la personalidad, a través de caricaturas realizadas en pocos minutos. Una práctica que ejerce con constancia durante el día.



Según el propio Ramón, haciendo una caricatura de rostro puede tardar entre cinco y siete minutos. Aún así, cuando se trata de una figura de cuerpo completo, el proceso puede tomar entre ocho y diez minutos. Sin embargo, para él, el valor de su oficio no está solo en el tiempo, sino en la conexión que surge con las personas que se sientan frente a su mirada de artista.


Una amistad nacida entre trazos

Entre esas conexiones está la que construyó con Fabián Escobar, un hombre de Cartago, Valle del Cauca, que apreció su trabajo con sinceridad desde el primer momento. Fabián se acercó, observó sus caricaturas y le expresó admiración por su talento.


“Me dijo: qué trabajo tan bonito el que hace, y me felicitó”, recordó Ramón. Ese gesto marcó el inicio de una amistad. El caricaturista decidió regalarle una obra y le dijo que ese era su día de suerte. Fabián aceptó, se sentó y fue retratado en una caricatura que, según ambos, quedó “muy chistosa”.


Desde entonces, Fabián no solo se convirtió en su amigo, sino también en un apoyo para su labor. Él mismo asegura que ahora es una especie de mánager para Ramón, le ayuda a atraer clientes y lo acompaña en su proceso.


Por otro lado, Fabián destaca a Medellín. Para él, el pueblo paisa representa generosidad y amabilidad. “Estoy alegre porque estoy compartiendo con todo el pueblo de los paisas”, expresó.


El arte callejero como oficio y pasión

La historia de Ramón hace parte del arte callejero en Medellín, una expresión que reúne caricaturistas, retratistas, pintores en vivo, muralistas, entre otros. Aunque no existe una cifra oficial sobre cuántos artistas trabajan en las calles de la ciudad, se estima que pueden ser cerca de 500.



Muchos de ellos se concentran en lugares de alta circulación de turistas como la Plaza Botero, la Comuna 13, la Plazuela San Ignacio, el Paseo de Bolívar, Provenza y el Parque Lleras.


Para Ramón, la práctica es parte fundamental de su proceso. Además su convicción principal es: enamorarse de lo que se hace, incluso cuando las condiciones no sean las ideales.


“Yo soy un fiel creyente de que cuando uno obra bien, la vida le paga bien”, afirmó el caricaturista. 


Puede ver el capítulo completo aquí.


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