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Por los caminos ancestrales de la Montaña Sagrada en Venecia

Cerro Tusa, "Montaña Sagrada" de Venecia: rituales, cuevas y caminos ancestrales que guardan la memoria zenufaná.

Fotos: Antioquia es Mágica

Fotos: Antioquia es Mágica

Un recorrido hacia el Cerro Tusa

Crónica por: Óscar Andrés Sánchez, periodista y director de Turismo de Antioquia



Por el camino prehispánico de Ventiadero, paraje semiurbano del municipio de Venecia, en medio de un extenso verde, iniciamos un recorrido hacia la Montaña Sagrada, Cerro Tusa, en compañía del arqueólogo Pablo Aristizábal; un grupo de amigos que aman la Madre Tierra; el equipo de Urban Eafit, encargados de los diseños de esta obra; botánicos, biólogos, poetas, parte del equipo de Comfama, la entidad que logramos se comprometiera en su construcción; y por primera vez, con la presencia de su director general, David Escobar.


Camino hacia Santa Catalina

Salimos hacia la vereda Villa Luz, vía departamental, y tomamos el camino en piedra que conduce hacia la Hacienda Santa Catalina, fundada en 1924 por don Ramón Correa, quien también fuera administrador general de la Hacienda La Amalia, durante los lustros que la dueña vivió en París. De ese lugar salió el primer café de exportación de Colombia. Fue la finca más productiva del país, tuvo moneda propia y fue liderada por una mujer, Amalia Madriñán de Márquez, una vez enviudó.


Cuevas y hallazgos arqueológicos

En predios de Santa Catalina se encuentran las inconmensurables cuevas del mismo nombre, lugar donde fueron halladas por Pablo y su equipo, décadas atrás, figurinas femeninas, alcarrazas a doble vertedera, poporos, entre otras piezas en estilo cerámico marrón inciso (0-800 d.C). Estas se pueden apreciar en el Museo Arqueológico Zenufaná, ubicado en el Parque Educativo, en zona urbana del municipio, donde debe iniciar siempre este recorrido ancestral.


Rituales y ofrendas

En una de sus salas escuchamos los sonidos místicos de una de las quenas de Pablo y los mantras en sánscrito de Vishnu Bhakti, un mensajero de los Mamos de la Sierra Nevada de Santa Marta. Ofrendó por la Madre Naturaleza, el sol y las estrellas. Las mariposas aparecieron y el sonido de los pájaros se fortaleció.


El inframundo y los organales

Tuvimos la experiencia de ingresar a una de las habitaciones de las cuevas que, siguiendo a Pablo, representan el inframundo, el vientre de la Madre Tierra. Allí los indígenas zenufanáes ofrendaban, y por eso también es un lugar sagrado que implica un ritual para pedir permiso antes de ingresar.
Hay muchos murciélagos, por eso el tapabocas aquí ha sido siempre obligado, incluso antes de la pandemia. Las cuevas, según Pablo, son bloques de andesita hornbléndica de origen volcánico que se desprenden de la parte más alta, formando depósitos de laderas o talud, conocidos tradicionalmente como organales.


Llegada a la Montaña Sagrada


Posteriormente, cruzamos la quebrada El Dulce y tomamos el camino indígena que asciende por la ladera. Después de 40 minutos teníamos al frente La Montaña Sagrada. Descendimos para llegar a su base. El equipo de arquitectos de Comfama aprovechó para cotejar sus planos, configurar y determinar ideas de los avances de diseños. Una vez más, hicimos otra parada para los pagamentos u ofrendas a la Montaña Sagrada.


La Piedra del Eco

Por último, casi a las 9:00 p.m., nos acercamos a la Piedra del Eco, la parte rocosa que el Cerro deja ver, para sentir su energía y sembrar varios árboles como símbolo de amor profundo por el territorio. La Luna Llena fue el epílogo de esta jornada mágica.


Segundo día: el Altar de las Ofrendas

El día dos inicia en el Altar Ceremonial de las Ofrendas, donde la onda sonora rebota contra el Cerro Tusa y se expande hacia los dos lados para regresar al altar. Los peregrinos se acomodan, el arqueólogo Pablo Aristizábal suena una de sus flautas místicas y Vishnu Bhakti entona los mantras iniciales.


La Diosa del Espejo

Según Aristizábal, en esta gran roca los indígenas zenufanáes celebraban rituales y depositaban ofrendas a la Cara de la Diosa, representación mitológica de la Madre Tierra. En la tradición oral también se conoce como la Diosa del Espejo, porque el sol poniente se refleja en el rostro que mira fijamente hacia el occidente.


Camino de Bolívar y vestigios indígenas

Continuamos la ruta por los caminos indígenas, pasando por árboles centenarios, cementerios indígenas y caseríos guardianes de la tradición oral. Descendimos por un camino prehispánico, también llamado Camino de Bolívar, que comunicaba Venecia con el río Cauca y Titiribí.


El cierre de la peregrinación

La jornada terminó con un ritual de reconciliación en el altar de las ofrendas. Con velas encendidas y oraciones, hombres y mujeres pidieron perdón mutuo por las faltas cometidas. La expedición cerró con paz y espiritualidad, en plena conexión con la Montaña Sagrada.


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