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Los vestidos de época de Amparo Grisales en Cosiaca: un homenaje a la moda victoriana y al arte del vestuario

El personaje de Doña Francisca deslumbra con cada aparición gracias a un trabajo riguroso de diseño, investigación histórica y pasión por los detalles

La serie está ambientada entre mediados y finales del siglo XIX, época regida por la estética victoriana en la vestimenta. Fotos: Teleantioquia

La serie está ambientada entre mediados y finales del siglo XIX, época regida por la estética victoriana en la vestimenta. Fotos: Teleantioquia

En Cosiaca, la exitosa serie de época de Teleantioquia, la moda no solo viste a los personajes: cuenta una historia. Y si hay un personaje que lo demuestra con elegancia, presencia y profundidad en su vestuario es Doña Francisca, interpretada por Amparo Grisales, quien se ha robado las miradas —y los suspiros— con sus espectaculares vestidos de época.


Desde su primera aparición como la viuda enlutada y enigmática del pueblo, Doña Francisca marca un tono visual y emocional que va más allá de lo estético. Su vestuario es una pieza narrativa clave, que refleja el luto, la memoria, la dignidad y también la fantasía de un amor imposible, visto a través de los sueños de Cosiaca.



Detrás de cada pliegue, cada botón forrado y cada corsé ajustado, hay un equipo de artistas que trabajó con rigurosidad y amor por el detalle. Jackie Caicedo, diseñadora de vestuario con más de 25 años de experiencia en la televisión colombiana, fue una de las responsables de dar vida —con telas, texturas y siluetas— a esta historia ambientada en el siglo XIX.


Fotos: Teleantioquia

“Este proyecto fue una bendición. Todo fluyó como los planetas alineados. No hubo tropiezos, fue gratificante de principio a fin”, cuenta Jackie, quien trabajó en coordinación con la directora de arte Silvia Restrepo y con la asesora Rosita Cabal, reconocida por su trayectoria en producciones como Las Hinojosas y La Vorágine.


Moda e historia: vestir el siglo XIX con precisión y sensibilidad

La serie está ambientada entre mediados y finales del siglo XIX, época regida por la estética victoriana en la vestimenta. Eso implicaba una serie de reglas formales: enaguas, corsés, cinturas ceñidas, botones metálicos o forrados, cero cremalleras y cero plásticos. Para Doña Francisca, además, el diseño debía mantener coherencia con su condición de viuda: tonos sobrios, texturas opacas y cortes elegantes, pero contenidos.


“Cuando se trataba de escenas de ensueño, donde era Cosiaca quien la imaginaba, ahí sí jugábamos con paletas más libres. Pero para su cotidianidad, la sobriedad era ley”, explica Jackie. Cada vestido requería una carpeta detallada por escena: desde los accesorios hasta los tonos que debía evitar para no romper la atmósfera visual.


¿Hubo retos con el vestuario? Más que dificultades, hubo dedicación

Cuando se le pregunta por los retos, Jackie lo tiene claro: “No fue difícil, pero sí fue un trabajo que tomó tiempo. Había que buscar el botón exacto, mandarlo forrar, conseguir telas que respetaran la época. Todo sin afanes, con amor por el oficio”. El cuidado llegó al punto de coordinar las texturas del vestuario con la paleta de color definida por arte, para que la ropa complementara la escena sin robarle protagonismo al personaje.



Las reuniones entre el equipo se hacían incluso por videollamada, conectando a Bogotá, Medellín y la selva (donde Rosita trabajaba en otro proyecto), para no perder nunca el hilo de la coherencia artística. Cada decisión fue pensada para que el vestuario no fuese un simple disfraz, sino un componente narrativo.


Un equipo apasionado por contar historias con telas

Además de la minuciosa investigación histórica, Cosiaca tuvo un equipo de vestuario que dejó el alma en cada puntada. Asistentes jóvenes que venían de experiencias en videoclips o comerciales— se enfrentaron por primera vez al reto de una serie de época, y lo hicieron con disciplina y entusiasmo.


Jackie resume su experiencia con gratitud:


“Este ha sido uno de los proyectos más bonitos de mi vida. Me divertí, aprendí y me enamoré aún más de este oficio. El vestuario ayudó a contar la historia sin robarle la escena a los actores. Estaba ahí, silencioso, pero poderoso.”


Una serie que se ve... y se siente

Cosiaca no solo ha conquistado al público por su humor, sus personajes entrañables y su visión costumbrista de Antioquia. También lo ha hecho por su nivel artístico impecable, desde la dirección de arte hasta el vestuario. Amparo Grisales, con su presencia y sus trajes, encarna una viuda inolvidable que quedará grabada en la memoria visual de la televisión regional.


Porque cuando la moda se usa con propósito narrativo, se convierte en historia viva. Y en Cosiaca, cada hilo tiene algo que contar.


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