Lo que parecía un ovni en el río Cauca resultó ser una leyenda que sorprendió a todo un pueblo: esta es la historia
En el río Cauca un hallazgo extraño generó rumores de un “ovni” hasta convertirse en leyenda. Descubre qué ocurrió realmente.

Fotos: Cortesía Don Rodrigo
Entre las múltiples historias que recorren el río Cauca, una de las más llamativas surgió cuando un objeto metálico con forma de platillo volador apareció flotando entre sus aguas. Su figura, redonda y simétrica, despertó curiosidad en quienes lo vieron a la distancia. Sin embargo, detrás del supuesto ovni del río Cauca hay una historia tan particular como inesperada, marcada por el azar, la fuerza de la naturaleza y la mirada curiosa de un habitante.
La pieza, hoy instalada en una finca cercana a Ciudad Bolívar, se convirtió en una anécdota local que ha llamado la atención de visitantes y habitantes de los alrededores. Pero su origen dista mucho de lo extraterrestre. La ruta que siguió hasta llegar al terreno de don Rodrigo —su actual propietario— revela un recorrido que comenzó en otro país, atravesó el río y terminó en las montañas del Suroeste antioqueño.
Este suceso, fue narrado con minucia en la crónica ahora incluida en el libro La inesperada visita de un Ovni al río Cauca de Óscar Andrés Sánchez, director de Turismo de Antioquia, revivió el día en que realidad y ficción se entrelazaron en la memoria colectiva.
Un hallazgo inesperado a la orilla del río Cauca
La historia comenzó cuando un amigo de don Rodrigo vio, en un potrero junto al río Cauca, un objeto grande, redondo y de apariencia inusual. Estaba pescando cuando lo divisó y, sorprendido por su forma, tomó varias fotografías. La estructura parecía salida de una película de ciencia ficción: metálica, circular y con la estética clásica de un platillo volador.
Tras capturar las imágenes, decidió llamar a don Rodrigo para mostrarle el hallazgo. La curiosidad fue suficiente para que ambos visitaran el lugar. Lo que observaron no se parecía a nada conocido en la zona. Aunque no presentaba tecnología ni luces extrañas, su diseño generaba preguntas inmediatas. ¿Qué era? ¿De dónde venía? ¿Cómo llegó hasta allí?
Todos pensaron que se trataba de un platillo volador, pero la respuesta la dio, tiempo después, un detalle técnico: el “ovni” no era más que un salvavidas industrial de gran tamaño, utilizado por barcos de contenedores para actividades marítimas.
De Panamá a Antioquia: el viaje inesperado
Según contó el propio don Rodrigo, el objeto llegó a Colombia años atrás, cuando el dueño de un hotel en La Pintada lo trajo desde Panamá. Su intención era utilizar varios de estos salvavidas como atractivos turísticos en el río, ofreciendo experiencias flotantes a los visitantes.
La idea, sin embargo, no salió como esperaba. La densidad del agua del Cauca impidió que los aparatos flotaran correctamente. Después de varios intentos fallidos, el proyecto fue abandonado. Con el paso del tiempo y el aumento del caudal durante una creciente, uno de estos salvavidas se liberó y comenzó a descender río abajo.
Fue así como terminó navegando sin rumbo, impulsado únicamente por la corriente y adoptando, a lo lejos, la forma de un platillo volador avanzando entre las aguas turbias del Cauca.
La compra, el traslado y la transformación del ovni en el río cauca
Para don Rodrigo, el descubrimiento fue más que una curiosidad. Tras confirmar que podía adquirirlo, decidió comprarlo y trasladarlo hasta su finca, ubicada en la vereda La Arboleda, en el sector de los Farallones, cerca de Ciudad Bolívar.
El proceso no fue sencillo. Debido a su tamaño y peso, fue necesario partir la estructura, emplear una grúa y coordinar un operativo de transporte por carretera. El recorrido incluyó maniobras complejas para sortear curvas, pendientes y caminos rurales estrechos.
Una vez en la finca, don Rodrigo inició un proceso de remodelación. En lugar de dejarlo como un simple recuerdo, quiso darle uso y adaptarlo al paisaje. Con pintura, refuerzos y adecuaciones, el antiguo salvavidas tomó una nueva vida, convirtiéndose en una pieza llamativa para quienes visitan el lugar.
Hoy, reposado en un punto visible de la propiedad, se ha transformado en tema de conversación, asombro y fotografía frecuente.
Un mito desmontado, una historia que permanece
Aunque algunos vecinos llegaron a creer que se trataba de un objeto no identificado, la historia real del “ovni” del río Cauca demuestra cómo un elemento industrial terminó integrándose a la cultura popular de la región. La mezcla entre sorpresa, rumor y creatividad dio forma a un relato que, aunque lejos de lo extraterrestre, conserva un encanto especial para quienes lo escuchan.
En las montañas del Suroeste, ese disco metálico seguirá siendo un recordatorio de cómo los ríos arrastran historias, objetos y memorias que, a veces, se convierten en leyendas rurales.