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Las mulas que sí dan hijos, nacen en Titiribí

Entre leyendas, arriería, minas y turismo, el municipio del Suroeste antioqueño revela una historia única que mezcla tradición y modernidad.

Foto: Antioquia es Mágica

Foto: Antioquia es Mágica

La leyenda de la fertilidad y la mula

Crónica sobre Titiribí por: Óscar Andrés Sánchez, periodista y director de Turismo de Antioquia



Su apariencia puede parecer tosca, pero les encanta que las consientan. Aprender a montarlas es todo un reto, pero más a acariciarlas, sobretodo ahora que se ha popularizado en Titiribí el relato de una supuesta mujer que luego de acariciar la cabeza de un ejemplar en la vereda Otramina, y tras haber agotado otras opciones, pidió con fe cristiana al oído de la mula su deseo de fertilidad... y dicen los que vieron que las orejas, que son más alargadas que en otros equinos, se irguieron, como buena señal. En unos meses volvió al pueblo, ya en embarazo, y contó a todo quien pudo su historia.


El misterio de su esterilidad

Pese a ser criaturas robustas, tozudas y fuertes, y en los pueblos paisas símbolo y compañera de las más duras tareas que enaltecen al campo y a los campesinos, son estériles. Según explicó la bióloga Ana Díaz Maqueda, en un artículo del portal misanimales.com, esto se debe a que son animales híbridos, es decir, de padres de especie diferente, aunque emparentadas. Son productos del cruce de un burro macho y una yegua.


“Excepcionalmente, uno de cada mil millones de mulas es fértil. Solo se conocen dos o tres casos similares”, precisa Maqueda.


Las mulas exclusivas de Titiribí

Y aunque mulas hay por doquier en tierras paisas, las de Titiribí son exclusivas... se dan el lujo de tener los únicos ejemplares de silla y paso fino, una habilidad que había sido monopolio de una raza de caballos top de Colombia, entre los mejores del mundo. Según el titiribiseño Víctor Vélez, experto en el caballo criollo colombiano y juez de Fedequinas, la mula de este territorio no se puede circunscribir solo a las de paso fino, porque ese es un solo andar, y tienen mulas muy finas de otros andares, pero lo que tienen en común todas, agrega el experto, es que son de silla.


El origen del paso fino

No obstante, las del caminado elegante se empezaron a originar en el municipio gracias a que los Vélez Ochoa adquirieron un buen burro, Sevillano, de Sevilla (Ebéjico), criado por los Sierra. “Existía otro burro que era de Comiá y tenían unas mulas de muy buena calidad. Ellos tenían una cultura que era: las mejores lleguas, para caballo, y las lleguas buenas, para burro de muy buena calidad. Luego vinieron los Mejía, y se fue dando una cultura de arrendadores y arregladores de mula”, precisa don Víctor.


Los burros más famosos de Colombia

Acá también viven los burros más reconocidos de Colombia, como Carolo, quien ya falleció, y es el papá de Bartolo, Pepe Grillo, entre otros. También son los principales exportadores de estas especies de Colombia. La mula era y sigue siendo indispensable para llegar a muchas zonas descarpadas del municipio, que por su topografía son aún inaccesibles para cualquier tipo de vehículo, pero también fueron la flota de 300 animales que sacaron el oro de la Mina del Zancudo, perteneciente a Carlos Coroliano Amador, uno de los hombres más adinerados de Colombia; y luego el carbón y café hasta el Ferrocarril de Antioquia.


La Mina El Zancudo y Coroliano Amador

El historiador Juan Luis Mejía, ex rector de Eafit, lo relata así en El hilo que teje la vida (2023): “A partir de la segunda mitad del siglo XIX, el auge minero del norte empieza a decaer y la actividad minera se concentra, en su reemplazo, en la región de Titiribí (Suroeste), en donde una de sus minas, El Zancudo, se convertirá en el mayor establecimiento fabril de Colombia. Gracias a la cercanía con los establecimientos mineros del cercano suroeste, Medellín se consolidará definitivamente como el gran centro comercial de Antioquia”.


Coroliano (1835 – 1919) era el dueño del telégrafo y de muchos lotes y edificios del centro de Medellín. Y como lo narra Juan José Hoyos en el libro 100 vidas para contar, de El Colombiano, recibió esta mina como dote de su esposa, Lorenza Uribe, hija del comerciante José María Uribe Restrepo. Trajo a Medellín el primer carro con motor de gasolina, los primeros fonógrafos y las primeras máquinas de proyección de cine. Con su pecunio construyó teatros, carreteras, puentes y fábricas.


El burro de oro y la modernización minera de Titiribí

A finales del siglo XIX, El Zancudo tenía 70 frentes mineros y 1.000 empleados. Era la empresa más grande del país, y hasta tenía su propio banco, que emitía billetes con la imagen de “el burro de oro”, como apodaban al magnate criollo más rico de Colombia. De la mano del ingeniero inglés Tyrrell Moore, modernizó esta industria y trajo las primeras ruedas Pelton al país, la turbina de agua que sirve para generar energía hidráulica.


El legado arquitectónico de Goovaerts

La zona urbana del municipio también quedó vestigios de esa época dorada. El arquitecto belga Agustín Goovaerts, quien vivió 8 años en tierras paisas, contratado en 1920 por la Gobernación de Antioquia, el mismo que diseñó el Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe y el Palacio Nacional en Medellín, también tuvo a cargo la fachada del palacio municipal de Titiribí y el trazo del parque central, el único en forma de herradura de Antioquia, rindiendo homenaje a esas mulas que le permitieron llegar a este lugar, que hoy es piloto de la segunda temporada de Antioquia es Mágica, como municipio emergente.


Cerro Tusa Glamping y el turismo emergente

Y como todo buen plato tiene una excelente entrada, antes de llegar a zona urbana se encuentra Cerro Tusa Glamping, un lugar de especial encuentro con la naturaleza, cargado de misticismo y que reconforta y nutre de paz el alma. Está ubicado en el corregimiento de La Albania, ubicado a orilla de la Troncal del Café. Tiene 8 teepes con capacidad para 22 personas y con una calificación de 9,9 (excepcional) en plataformas como booking.


Ofrece recorridos por cultivos exóticos como la feijoa y el arazá, y preparaciones culinarias soportados en las huertas de autoconsumo y otros productos de la zona. Desde esta extraordinaria colina se divisa el enigmático Cerro Tusa, Montaña Sagrada de Venecia, y las imponentes autopistas 4G.


Gastronomía tradicional: torta de carne y lácteos

Unos kilómetros más adelante está la Finca Hotel La Palmerita, que tiene capacidad para 15 personas y que se ha especializado en experiencias que van desde el ordeño mecánico de las vacas y tamizaje, hasta la producción de arequipe artesanal.



Antes de tomar la vía de 10 km que de La Albania conduce a la zona urbana de Titiribí, hicimos otra parada obligada en un pequeño mall gastronómico de tradición compuesto por cuatro restaurantes y una pasteurizadora. En los primeros, que pertenecen a una sola familia, se especializaron en la torta de carne... procesan 25 libras en día ordinario y hasta 35 en fines de semana.


Contiguo está “Lácteos La Albania”, que pasó de procesar leches y producir derivados lácteos para el corregimiento y el municipio, a tener ya una cadena de comercialización amplia en buena parte del Suroeste Antioqueño y el sur del Valle de Aburrá.


Mirador La Meseta y parapente en Titiribí

Hay otra zona rural en la “Capital mundial de la mula de silla” donde el alcalde Alex Restrepo tiene una gran apuesta de construir un mirador turístico. Se trata de el corregimiento La Meseta, el mejor mirador del Suroeste cercano, y desde donde se otea el cañón del Río Cauca y el País del Sol Sonoro, como bautizó el poeta León de Greiff a Bolombolo.


Muchos de ellos son invitados por el varias veces campeón mundial de parapentismo, Alex Villa, oriundo de Titiribí, el mismo que atravesó los Pirineos en su parapente y que repitió la hazaña lanzándose desde el Cerro Tusa, Montaña Sagrada.


Turismo a lomo de mula

Descendiendo de la montaña, en el corregimiento de Corcovado, sector Los Alpes, se encuentra la finca “Rancho Grande”, es la sede de Mulas Caminos Ancestrales, una experiencia única a lomo de mula por caminos de herradura, guiadas con historias de arrieros y un buen fiambre.


Titiribí: Festivales, teatro y cultura viva

Con su famoso Festival “Danzádole a Colombia”, que este año llega a su versión 34, y otros eventos, como la feria más grande del país de mulares y capones, se vienen preparando en los últimos años para ampliar la oferta para los visitantes.


También son referentes el Café – bar El Dumbar, Memo Pan, el Parque Educativo y el Circo Teatro Girardot, declarado Bien de Interés Cultural de la Nación.


Patrimonio minero y juglares de la trova

Por otro lado, en la vereda Sitio Viejo, se encuentran los vestigios de la histórica mina El Zancudo, principal fundidora de oro de Antioquia y una de las más importantes de Latinoamérica, pero también es la casa del Centro Agroturístico Santa Ana.


Y fue en “El Zancudo” donde tuvieron un duelo histórico los juglares concordianos Antonio José “Ñito” Restrepo y Manuel Salvador “Salvo” Ruiz, padres de la trova en Colombia, a quienes Titiribí también reclama como propios, especialmente al primero, puesto que al momento de su nacimiento Concordia pertenecían a Titiribí; y por
eso le rinden tributo con el nombre de la Casa de la Cultura, un corregimiento y efigie en el parque central.


Escúchame Salvo Ruiz / que te voy a preguntar / cómo pariendo la virgen / doncella pudo quedar. /Escucha Ñito Restrepo /que te voy a contestar: /tiro una piedra en el agua / se abre y se vuelve a cerrar / y así pariendo la virgen / doncella pudo quedar.


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