Entretenimiento

Las fiestas más antiguas de Antioquia son las de este municipio, ¡más de 370 años de carnaval!

Ritmos africanos y máscaras coloridas hacen parte de estas fiestas con historia viva y espíritu rebelde en Antioquia

Fiestas de los diablitos en Santa Fe de Antioquia. Foto: colombiavisible.com

Fiestas de los diablitos en Santa Fe de Antioquia. Foto: colombiavisible.com

Las Fiestas de Los Diablitos, celebradas cada año del 22 al 31 de diciembre en Santa Fe de Antioquia, son reconocidas como las festividades más antiguas de Antioquia. Con una historia que se remonta a antes de 1654, este carnaval conserva intacto el espíritu lúdico, ritual y comunitario que ha caracterizado a esta población desde tiempos coloniales.


Durante más de 370 años, este evento ha sido escenario de expresión cultural, crítica social y celebración colectiva. Se cree que su origen está ligado a la época en que los esclavos africanos. Al finalizar el año, recibían permiso para celebrar y expresar su identidad mediante disfraces, música, danza y sátira.



Una mezcla de culturas y simbolismos

Las fiestas, conocidas también como el Carnaval de Los Diablitos, reflejan una compleja mezcla de influencias indígenas, africanas y españolas. Este sincretismo cultural se manifiesta en elementos como la candanga. Un conjunto musical tradicional acompañado de guitarras, tambores y danzas callejeras, en las que hombres y mujeres improvisan versos —al estilo de la trova paisa— para comentar, criticar o satirizar hechos del entorno local.


Estas festividades no solo son un carnaval en el sentido convencional. También son un ritual de desahogo social donde, por medio del disfraz y la celebración, se rompen las jerarquías cotidianas. Tal como lo explica el programa Relatos Mágicos de Teleantioquia, la máscara cumple un papel simbólico importante. Representa la libertad de ser otro, de jugar, de sanar y de hablar sin censura.


Un patrimonio cultural en riesgo de desdibujarse

Aunque la esencia de la celebración se mantiene viva en las calles empedradas de Santa Fe de Antioquia, muchos expertos culturales advierten que el sentido ancestral de la fiesta se ha ido perdiendo con el tiempo. La masificación, el consumo excesivo de licor y la presencia de intereses comerciales han desplazado, en algunos casos, el valor simbólico, espiritual y comunitario de esta tradición.



Relatos Mágicos destaca cómo el pueblo antioqueño ha sido históricamente un pueblo festivo. A pesar de décadas marcadas por la violencia y el dolor, los antioqueños siguen recurriendo a la fiesta como un acto de resistencia, alegría y memoria colectiva. No se trata solo de una celebración popular, sino de un acto cultural cargado de simbolismos que conectan con lo más profundo de su identidad.


Este tipo de celebraciones funcionan como plataformas de creación colectiva. En ellas surgen personajes ficticios nacidos del imaginario popular —brujas, diablos, espíritus— que encarnan los mitos, cuentos y creencias transmitidos de generación en generación. La fiesta permite así mantener viva la oralidad, uno de los elementos esenciales del patrimonio inmaterial del país.


La cultura como motor de transformación

El capítulo 18 de Relatos Mágicos enfatiza la importancia de rescatar el sentido lúdico de la vida como una forma de ganar tiempo, en contraposición a una visión utilitarista centrada exclusivamente en el trabajo y el consumo. Según el programa, el verdadero progreso de una sociedad se mide por su capacidad de celebrar, de contar historias, de jugar y de cultivar la memoria y la identidad.


Mira el capítulo completo de Relatos Mágicos aquí:


Este contenido se realiza con recursos del Fondo Único de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones - FUTIC.


Temas relacionados