La Ruta del Guaro continúa entre barrio, fiesta y tradición
Licoexpress de La 70 y La Chavela, en Manrique, son dos paradas donde el aguardiente acompaña la rumba, el encuentro y la identidad popular.

Fotos: Chavel - hotels.com
La celebración paisa no ocurre en un solo escenario. Vive en la calle, en el barrio, en la esquina y en esos lugares donde la música suena fuerte y el aguardiente pasa de mano en mano. Con ese espíritu avanza La Ruta del Guaro, una campaña que invita a descubrir espacios icónicos mientras se celebra la identidad antioqueña desde una de sus costumbres más arraigadas: reunirse y brindar.
La Nota 2 del recorrido pone el foco en dos lugares que representan la energía nocturna y popular de Medellín: Licoexpress de La 70 y La Chavela. Dos paradas distintas, pero unidas por una misma esencia: el goce colectivo, la música y el aguardiente como punto de encuentro.
Licoexpress de La 70: el punto de partida de la rumba
La 70 es, desde hace décadas, uno de los corredores más reconocidos de la vida nocturna en Medellín. En medio de bares, discotecas y música que se cruza de una acera a otra, Licoexpress de La 70 se convirtió en una parada natural para quienes empiezan o continúan la noche.
Más que una licorera, este lugar funciona como un punto de encuentro. Aquí se llega a comprar aguardiente antioqueño, a reunirse con amigos, a armar el plan y a calentar motores antes de seguir la ruta. Es un espacio donde la celebración se vive sin protocolos: botellas que se comparten, risas que se mezclan con la música y una dinámica urbana que refleja la manera directa y espontánea de festejar.
Incluir a Licoexpress en La Ruta del Guaro es reconocer ese ritual tan paisa de encontrarse “antes de entrar a la rumba”, de tomarse el primer guaro en la calle, de celebrar desde lo simple y lo colectivo.
La Chavela: Manrique también celebra con guaro
Subir a Manrique es encontrarse con otra forma de fiesta, más barrial, más cercana y profundamente identitaria. La Chavela es uno de esos lugares donde la música popular, el despecho y la celebración se viven sin filtros. Aquí el aguardiente no es acompañante: es protagonista.
La Chavela representa la rumba de barrio, esa que no necesita lujos para ser auténtica. En este espacio, el guaro acompaña canciones que todos se saben, brindis espontáneos y noches largas donde la emoción manda. Es un lugar que recoge la tradición popular de celebrar desde lo cotidiano, desde el sentir y desde la cercanía.
Sumar La Chavela a la ruta es reconocer que la cultura del aguardiente también se vive en las comunas, en los barrios que han hecho de la música y la fiesta una forma de resistencia y expresión.
Dos paradas, una misma forma de celebrar
Aunque Licoexpress de La 70 y La Chavela están en puntos distintos de la ciudad, ambos comparten una misma lógica: el aguardiente como excusa para reunirse. En uno, la noche arranca; en el otro, se queda y se siente. Ambos hacen parte de ese mapa no oficial de la celebración paisa que no aparece en guías turísticas tradicionales, pero que vive en la memoria colectiva.
La Ruta del Guaro propone precisamente eso: recorrer lugares donde el Aguardiente Antioqueño no solo se consume, sino que se integra a la experiencia cultural, al territorio y a la manera de celebrar.
Una ruta para vivir la ciudad desde la tradición
Hoy se reafirma el espíritu de La Ruta del Guaro: mostrar que, mientras se disfruta de un aguardiente, también se conocen espacios que cuentan historias, reflejan identidades y mantienen vivas las tradiciones populares.
Desde la 70 hasta Manrique, el recorrido invita a celebrar con responsabilidad, a valorar los lugares que sostienen la vida nocturna y a entender que el guaro, más que una bebida, es parte de una forma de encontrarse y compartir.
Sigue La Ruta del Guaro y descubre dónde se vive la fiesta que también cuenta historias