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La primera gaseosa del mundo es Colombiana: superó a Coca-Cola e hizo millonaria a una familia en Cartagena

Esta gaseosa superó en ventas a Coca-Cola y hoy sigue siendo un símbolo de identidad local y orgullo histórico colombiano.

Fotos: John Montaño

Fotos: John Montaño

En un rincón del Caribe colombiano nació la gaseosa más antigua del mundo, un refresco que no solo marcó la historia de la ciudad de Cartagena, sino que también superó en ventas a gigantes globales como Coca-Cola


Su nombre es Kola Román, y su historia, que comienza en 1865, es un testimonio de innovación, arraigo cultural y espíritu emprendedor familiar.



La Kola Román fue desarrollada por la familia Román y Picón, descendientes de farmacéuticos que fundaron el primer laboratorio de producción farmacéutica en Colombia.


Inicialmente conocida como Botica Román, esta empresa familiar evolucionó con el tiempo hasta convertirse en el Laboratorio Román, epicentro de uno de los desarrollos más icónicos de la industria de bebidas en el país.


Foto: John Montaño

Una receta farmacéutica que se se convirtió en una gaseosa legendaria

El origen de la Kola Román está íntimamente ligado a la visión de dos hijos de Don Manuel Román y Picón: Henrique L. y Carlos Antonio, quienes en 1883 adquirieron una máquina de gaseosas en Inglaterra. Inspirados por la tradición farmacéutica y utilizando la kola como saborizante, crearon una bebida gaseosa que rápidamente captó el gusto popular.


Su sabor dulce, color rojizo y refrescante conquistaron a los cartageneros, posicionándose como la gaseosa preferida en la región durante más de un siglo. En su momento de mayor auge, la Kola Román dominó el mercado de bebidas en la Costa Caribe, al punto que se decía que por cada siete Kola Román vendidas, solo se vendía una Coca-Cola.



Este fenómeno no solo reflejaba el arraigo de la bebida en la cultura local, sino también la solidez de un producto que, por décadas, se mantuvo como líder de ventas incluso frente a marcas internacionales.


Su éxito atrajo la atención de Coca-Cola Femsa, que terminó aliándose con la marca como parte de su estrategia de expansión y diversificación en el mercado colombiano. Así, la Kola Román pasó a formar parte del portafolio de la multinacional, sin perder su esencia y reconocimiento local.


Familia Román, con uno de sus trabajadores. Foto: John Montaño

Un legado vivo que resiste el paso del tiempo

A más de 150 años de su creación, la Kola Román continúa siendo un ícono cultural de Cartagena y un motivo de orgullo nacional. No solo representa una proeza empresarial, sino también un ejemplo de cómo una marca puede mantenerse vigente sin sacrificar su esencia.


Hoy, en un mercado globalizado y altamente competitivo, la historia de esta gaseosa colombiana sigue inspirando a emprendedores, historiadores y amantes de la cultura popular. Su legado no solo se encuentra en botellas y etiquetas, sino también en las memorias de quienes crecieron con su sabor, en las mesas familiares y en la identidad caribeña.


Y aunque la industria de bebidas cambia, se reinventa y evoluciona, la Kola Román sigue ocupando un lugar único en la historia: el de ser la gaseosa más antigua del mundo, nacida en Colombia y forjada en el corazón de su gente.


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